Mamdani jura como alcalde de Nueva York con la mano en el Corán y empieza a medirse con sus promesas
Zohran Mamdani , la gran sensación política de 2025 en EE.UU., vivió este jueves su primer día como alcalde de Nueva York . Mamdani se puso al frente de la mayor ciudad de la primera potencia mundial, y su capital económica y cultural, en los primeros minutos del jueves, el primer día de 2026. Poco después de que bajara la bola de Times Square –el equivalente a las campanadas de Sol en España–, el joven izquierdista viajó en metro hasta una vieja estación fuera de servicio en el sur de Manhattan, la del ayuntamiento, City Hall. Un gesto esperado para un mago de la imagen y del simbolismo, que apuesta por el refuerzo de los servicios públicos, empezando por el transporte.El lugar es un pequeño secreto de los neoyorquinos: se puede ver si uno se queda en el metro cuando se llega al final de la línea 6, cuando los trenes dan la vuelta. Y tiene gusto español: es una maravilla arquitectónica de principios del siglo XX, diseñada por el arquitecto valenciano Rafael Guastavino y dominada por sus icónicas bóvedas de baldosas.Noticia Relacionada estandar Si Zohran Mamdani, 'el improbable': musulmán, socialista y casi alcalde de Nueva York Javier Ansorena Casi un cuarto siglo después del 11S, Nueva York apunta a elegir a su primer regidor islámico, convertido en símbolo de la desaforada política que vive la primera potencia mundialMamdani se bajó del metro y juró su cargo. «Verdaderamente, no hay un mayor honor y privilegio», dijo al hacerlo. Un momento histórico para Nueva York: desde este jueves, la ciudad más importante del país tiene su primer alcalde musulmán . El regidor es también, con 34 años, el más joven en asumir la alcaldía en más de un siglo. Más simbolismo: Mamdani juró el cargo ante la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James . Fue una gran aliada de su campaña, pero también es un gesto de resistencia ante Donald Trump . El presidente de EE.UU. se la tiene jurada a James, que consiguió condenas abultadas en procesos civiles contra el multimillonario neoyorquino. Ahora, Trump está utilizando el Departamento de Justicia para su 'vendetta' y ha tratado de llevar a James a la cárcel por una trama, por ahora sin sustento, de fraude hipotecario. Después de la jura, ya convertido en alcalde, Mamdani se fue a dormir y a preparar los fastos del jueves. Celebró su investidura en un gran acto delante del ayuntamiento y con lo que su equipo llamó una 'block party' –una fiesta popular de barrio– en las inmediaciones, en varios bloques de la avenida Broadway.Decenas de miles de personas acudieron hasta allí a celebrar al nuevo alcalde. Era una tarde gélida, con sensación térmica por debajo de los diez grados bajo cero, que invitaba a quedarse en casa a remediar la resaca de Nochevieja con un caldito. Fenómeno en Nueva YorkPero Mamdani –idolatrado por unos, temido por otros– se ha convertido en un fenómeno en Nueva York. Un ascenso improbable para alguien que pasaba desapercibido en el metro hace un año y ahora, por muchos gestos que haga, no se puede subir a uno.Llegó a la investidura –más imagen– en un icónico taxi amarillo y se dio un baño de masas, con la compañía de pesos pesados del izquierdismo local y de EE.UU.: desde Bernie Sanders –senador por Vermont, pero criado en Brooklyn– a Alexandria Ocasio Cortez , diputada en la cámara de Representantes por un distrito de la ciudad.A partir de este momento, se empieza a comparar su gestión con sus promesas. En el caso de Mamdani, pesan mucho«Seremos un ejemplo para el mundo» , dijo Mamdani con alarde de confianza en su discurso, en el que aseguró que procurará «seguridad, asequibilidad y abundancia» para todos los neoyorquinos. Casi nada.Allí todo fueron sonrisas, celebración, discursos apasionados, optimismo, esperanza y calor pese al frío. Esa ha sido la tónica de la campaña de Mamdani, que el año pasado logró un campanazo político con una habilidad inesperada: aprovechó la agresividad del regreso de Trump para movilizar al sector izquierdista de Nueva York; se aprovechó del fracaso del 'establishment' al apoyar a un candidato desgastado como el exgobernador Andrew Cuomo , al que doblegó en primarias; desplegó un ejército de voluntarios en las calles y un uso magistral de redes sociales; y centró su mensaje en el coste de vida en una Nueva York de precios imposibles. Ese mensaje político domina ahora a todo el país, como se ha visto en las elecciones de noviembre, y la campaña de Mamdani fue un anticipo del hambre de los votantes por un mensaje que se dedique a los problemas económicos acuciantes para la gran mayoría de ellos. Primer alcalde musulmán Una imagen protagonizó el juramento de cargo de Zohran Mamdani. El nuevo alcalde de Nueva York prometió cumplir la Constitución y la ley con su mano izquierda sobre el Corán y la derecha alzada, en señal de juramento. Mamdani es el primer alcalde musulmán de la historia de Nueva York y de cualquier otra gran ciudad de EE.UU. El nuevo regidor eligió dos librós de Corán para hacerlo. Por un lado, uno que perteneció a Arturo Schomburg, un escritor, historiador y activista de la minoría negra de Nueva York. Fue prestado por la Biblioteca Pública de la ciudad. El otro libró fue un Corán que perteneció a su abuelo. Mamdani nació en Uganda, hijo de inmigrantes indios de confesión musulmana, un profesor universitario izquierdista y una cineasta. Emigraron a Nueva York cuando el ahora alcalde tenía ocho años.Pero, acabada la fiesta de investidura, es el momento de que el político hábil se convierta en gestor eficiente . A partir de este momento, se empieza a comparar su gestión con sus promesas. En el caso de Mamdani, pesan mucho. Es un socialista populista, que dominó la campaña con propuestas de mucho gasto público como la atención infantil gratuita, los autobuses gratuitos, la congelación de buena parte de los alquileres o la creación de supermercados públicos. Se calcula que todo eso costará 7.000 millones de dólares al año y requerirá apoyo de las autoridades estatales.De momento, en la investidura, prometió gobernar con «expansividad y audacia» y aseguró que le podrán acusar de no conseguir todo, «pero nunca de no tener el coraje para intentarlo». A partir de ahora, le sobran las palabras y los neoyorquinos están listos para medir sus actos.
