Manual de conducta post-sexo: ¿cómo decir al otro que se vaya de casa después?
Dormir juntos o no: esa es la cuestión. E incluso en el caso de pasar la noche en compañía, la duda de cómo hacer ver al otro con delicadeza que se vaya, o incluso saber cuándo irse de una casa ajena, suele sobrevolar esos encuentros
“Me pusiste una mano sobre el pecho, colaste dos dedos entre los botones de mi camisa y ahí quedaron. Respiré tu pelo que se me metía en la boca. Levantaste la cara y pude oler un instante tu aliento caliente, inspiramos el mismo aire que nos recorrió el cuerpo y volvió a salir y entrar, salir y entrar, salir y entrar, cada vez más despacio. Cerramos los ojos, yo los cerré y supe que tú también los habías cerrado”. Estas palabras son parte de Las buenas noches, la novela en la que Isaac Rosa cuenta la singular historia de dos desconocidos con problemas de sueño se conocen de madrugada en el bar de un hotel y descubren que no son las pastillas de melatonina, sino dormir juntos, su remedio para conciliar el sueño. Para infinidad de personas dormir es algo más íntimo que el sexo, y por eso pasar la noche con alguien cuando el placer se termina es un tema delicado para mucha gente.
Pilar Conde, psicóloga y Directora Técnica de Clínicas Origen, considera que lo más saludable sería que previamente se comunique, para que la persona entienda bien si realmente quiere este tipo de relación, de manera que las dos personas entren en la casa en equilibrio respecto a las expectativas y permitir que la otra persona decida si entrar con esas “reglas” o no. “Así evitamos que la otra persona se pueda luego sentir incómoda o utilizada”, asegura. Respecto a la persona “invitada”, considera pertinente que atienda a conductas no verbales, como que la persona evite la mirada, mire el reloj o el móvil, o haga comentarios sobre cosas que tiene que hacer. “Es importante entender que el posible deseo de la otra persona de que nos vayamos no tiene que ver con nosotros: realmente no nos conoce y lo que buscaba ya se ha cubierto. Si esto nos frustra, conviene tomar conciencia de que quizá estamos buscando algo diferente a ligues de una noche y lo estamos intentando en perfiles que no quieren lo mismo”, comenta a SModa.
Begoña del Campo, Neuropsicóloga y autora del libro Reinicia tu mente (Kitaeru, 2025), subraya una idea: el hecho de haber compartido intimidad no anula que cada uno siga siendo dueño de su tiempo. “El daño aparece cuando el anfitrión intenta cerrar la situación sin palabras, confiando en que el otro interprete señales ambiguas. El cerebro, sobre todo en momentos emocionales, tiende a leer desde el miedo: a ser rechazado, a haber hecho algo mal, a no haber estado a la altura... Por eso el diálogo tiene que ser claro y amable a la vez. Resulta útil comenzar reconociendo el valor del encuentro, porque eso es verdad, y después expresar la necesidad real sin convertirla en reproche. Un mensaje sencillo como: ‘he estado a gusto contigo y ahora necesito quedarme sola para organizar mi mañana’ coloca cada cosa en su sitio”, dice.