Milei decreta que los agentes de inteligencia pueden realizar detenciones sin orden judicial
El presidente argentino reforma por decreto el sistema de espionaje argentino. Expertos y dirigentes opositores denuncian la creación de “una policía secreta”
Javier Milei inauguró el nuevo año con un decreto que transforma el sistema de inteligencia argentino y otorga mayor poder y autonomía a los espías. Entre otras funciones, los agentes podrán detener y arrestar personas, una potestad hasta ahora prohibida por ley. Podrán hacerlo, incluso, sin orden judicial. El decreto también dispone que todos los altos funcionarios a cargo de organismos estatales deberán aplicar medidas de contrainteligencia. El Gobierno ultra defendió la reforma y remarcó que respeta “los más altos estándares democráticos”. Pero expertos en derecho y dirigentes opositores denunciaron que implica un peligroso retroceso para las libertades individuales y coincidieron en alertar sobre el surgimiento de “una policía secreta” a las órdenes del Ejecutivo.
Como ya había hecho hace un año y medio, Milei dispuso modificaciones al régimen de inteligencia sin pasar por el Congreso nacional. El último día de 2025 firmó un decreto de necesidad y urgencia (DNU) que se publicó y entró en vigor este viernes.
“El objetivo central de esta reforma es acotar, definir y clarificar con precisión tanto la estructura como las competencias del Sistema de Inteligencia Nacional, adecuándolo a las amenazas y desafíos del siglo XXI”, señaló un comunicado oficial del Gobierno. Bajo ese paraguas, el decreto confirma que a la cabeza del sistema continuará la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), dependiente del Ejecutivo, y crea las agencias de contrainteligencia y ciberinteligencia, entre otras áreas. La SIDE, una de las pocas dependencias del Estado que no sufrió la motosierra de Milei, está a cargo de Cristian Auguadra, quien responde al poderoso asesor presidencial Santiago Caputo.
“Todas las actividades que se realizan en el ámbito de la inteligencia nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad”, determina el decreto de Milei en sus primeras definiciones. Aunque sostiene que los organismos del área “no podrán cumplir funciones policiales ni de investigación judicial o criminal”, la normativa asigna nuevas atribuciones a los espías: “En el marco del desarrollo de actividades de inteligencia, auxilio o requerimiento judicial y/o comisión de delitos en flagrancia, el personal de inteligencia podrá proceder a la aprehensión de personas”. Es decir, los agentes de la SIDE estarán facultados a arrestar ciudadanos cuando lo consideren adecuado, sin mediar la orden de un juez.