Niños con TDAH: ¿cómo enfrentarse a una forma diferente de aprender?
SOURCE:El Pais|BY:César de la Hoz
Para ayudar a menores diagnosticados con este trastorno del neurodesarrollo hay que evitar juicios y etiquetas negativas. Centrarse en sus contextos o desarrollar técnicas de estudio personalizadas es fundamental
Para ayudar a menores diagnosticados con este trastorno del neurodesarrollo hay que evitar juicios y etiquetas negativas. Centrarse en sus contextos o desarrollar técnicas de estudio personalizadas es fundamental
En primer lugar, es interesante conocer un poco de historia sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Este apareció por primera vez en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM III de la American Psychiatric Association —conocido como la biblia de la psiquiatría— en los años ochenta como un subtipo del trastorno por déficit de atención, aunque existen referencias anteriores. Es definido por una tríada: impulsividad, falta de atención y exceso de movimiento (hiperactividad). Pero, ¿por qué llamar a este repertorio conductual trastorno? Desde un punto de vista coloquial, un niño o adolescente con TDAH es como un coche deportivo circulando por una carretera secundaria. Esto quiere decir que no falla el niño diagnosticado (el coche deportivo, para seguir con el ejemplo), sino que falla el contexto (la carretera). Porque si pones ese Fórmula 1 en un circuito de carreras funciona a la perfección.
Lo primero y más importante es pensar que un menor que atiende de forma diferente o se mueve de forma distinta no es un “trastornado”. El TDAH no debería ser un trastorno, sino una forma diferente de aprender. Hay que cambiar la “T” de trastorno por la “F” de forma. Y la “D” de déficit por “d” de diferente. Y la “A” de atención por la “A” de aprender. Por lo que si hubiera que llamarlo de alguna manera sería con las siglas FDA: forma diferente de aprender. Sin juicios, ni etiquetas negativas, ni trastornos.
Además, se está poniendo de moda decir que las familias de alguien con un diagnóstico de TDAH tienen que ir a terapia. Pero las madres y padres necesitan apoyo en diferentes contextos, no solo terapia, sino en términos de conciliación, de apoyo en la escuela y para el ocio y el tiempo libre.
¿Cómo enfrentarse a una forma diferente de aprender?
Como vivimos en la realidad y muchas familias no tienen acceso a esos recursos o no pueden pagar la ayuda que necesitan, los siguientes cinco puntos sobre cómo enfrentarse a esa forma distinta de aprender son fundamentales para niños, niñas y adolescentes que no aprenden como los demás.
Trabajar con reforzadores que ayuden y motiven cambios contextualizados en su día a día. Muy sencillo: buscar intereses que movilicen para que haya conductas menos impulsivas porque hay un objetivo que es motivante para cambiar. Por ejemplo, si le gusta el helado y consigue los objetivos que os propongáis, de postre hay helado. Le gusta jugar con la Play, pues si hace la cama, por ejemplo, o se esfuerza más en las tareas de casa, puede jugar. No pasa nada si está negociado y organizado.
Desarrollar técnicas de estudio que le sirvan para poder asimilar contenidos de manera más eficaz partiendo de sus características. En este sentido, muchas veces la repetición no sirve como base de la memorización y necesitamos alternativas: categorizar conceptos, controlar tiempos, buscar significados con sus propias palabras… Lo más interesante es estructurar las sesiones de estudio a su manera para que el contexto le sea motivante. Hay casos con los que trabajo recordando temas de estudio jugando al fútbol. Sí, mientras jugamos al fútbol. Con otro nos sentamos en el sofá…
Modificar los distractores a nivel ambiental. Convertir el juego en un motivador y no en un distractor. Que el juego y el estudio no sean conductas incompatibles entre sí, sino complementarias. Si tienen una forma diferente de aprender, ¿por qué tenerlos sentados en un escritorio todo el tiempo si es lo que peor se les da? Cambia la forma de enseñar.
Extinguir emociones, no hay que acompañarlas siempre. Alguien con un diagnóstico de TDAH no tiene un problema emocional, sino conductual, y tenemos que centrarnos en esto: que entienda que no siempre vale enfadarse o reaccionar de una manera que no es la adecuada. Las emociones son contextuales (dependen del contexto) por lo que es importante que entienda que hay momentos que entendemos su enfado, pero en otros no. Y no pasa nada, no vas a causar ningún trauma, más bien al contrario, le vas a enseñar autocontrol. Por lo tanto, buscamos reforzar la conducta adecuada y extinguir (dejar de reforzar) la inadecuada. Acompañar siempre la emoción puede hacer que justo demos alas a lo que no hace falta en ese momento.
Utilizar las palabras justas y no usar adjetivos calificativos para evitar intervenciones que desvíen el foco. El debate hace que te pierdas en el problema. Es importante saber cortar y reencuadrar hacia la tarea. Alguien que tiene una Forma Diferente de Aprender (FDA) necesita apoyo y comprensión, pero ¿quién no lo necesita?
Generar contextos facilitadores para niños, niñas y adolescentes que aprenden de forma diferente es difícil porque los cuidadores, padres y madres también necesitan apoyo. Pero un contexto facilitador no es solo adecuado para quien lo recibe, también lo es para quien lo genera.
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Sobre la firma
Psicopedagogo y experto en infancia, adolescencia y familia. Colabora en EL PAÍS desde 2020 en Mamás&Papás, Salud y Educación. Profesor de Modificación de Conducta en Universidad Antonio Nebrija y profesor de Psicología del Desarrollo y Gestión de centros educativos en la UCJC. Coautor del libro 'Personalidad, madurez humana y contexto familiar'.