Noya, una villa de leyenda que enamora
Situada en la desembocadura del río Traba, a orillas del Atlántico, escondida en la ría que lleva su nombre, en la parte más septentrional de las Rías Bajas; conocida como ' la pequeña Compostela' , en sus calles empedradas y estrechas, de templos medievales y casas señoriales, el viajero encontrará no solo historia y arte, sino además numerosas leyendas. Y es que Noya , la muy noble, muy leal y muy antigua, es una maravillosa villa jacobea de leyenda.El Arca, y barca, de NoeLa primera versa sobre su fundación y aparece en el escudo de la ciudad costera. Y es que, si a San Andrés de Teixido llegó el apóstol san Andrés en una barca, a Muxía lo hizo la Virgen también en barca, y los restos del apóstol de Santiago en barca a Compostela , a Noya llegó en una barca, mejor dicho, en un arca, el patriarca Noe y su familia, quien tras cien días navegando arribó en el Monte Aro y fundó la población con el nombre de Noela, nieta de Jafet, uno de sus hijos. Lo cierto es que, además de sus orígenes míticos, la historia nos dice que estas tierras fueron morada para el ser humano desde época megalítica, así lo avalan el dolmen da Cova da Moura o Anta Argalo, y más tarde de la Cultura Castreña, de la que ha quedado huella en el Castro de San Lois o en el de Baroña. Citada por Estrabón como Noevia y por Plinio como Noega, desde el siglo II a.C., bajo dominio romano, fue uno de los grandes ejes de la calzada 'Per Loca Marítima'. Y a partir del siglo VI vio cómo se extendió velozmente el cristianismo de la mano del obispo San Martín de Braga —quien creó las primeras comunidades en los antiguos asentamientos romanos—, y a partir del siglo VII vivió continuas incursiones y saqueos vikingos.El Puerto de Santiago de CompostelaTras el hallazgo de la tumba del apóstol Santiago en Compostela comenzó su tiempo de esplendor. En el siglo XII el rey leonés Fernando II, ante las escaramuzas normandas, le otorgó Carta Puebla trasladándose la población a la ubicación actual, quedando el nuevo burgo bajo dominio de la Mitra de Compostela, siendo conocida como Totum Bonum. Fue en ese momento cuando pasó a ser el gran eje marítimo comercial, cultural y religioso, etiquetada como el 'puerto de Santiago de Compostela'. Una estratégica situación que la convirtió en escenario de luchas de poder entre nobles y burgueses con la curia compostelana. Ya en el siglo XIV, bajo el dominio arzobispal, se levantaron sus murallas, casas señoriales, la fortaleza del Tapal, hospitales —como el del Curro, Espíritu Santo y San Lázaro—, se reconstruyeron viejos puentes romanos y reedificaron iglesias como la Santa María a Nova y San Martiño . Una villa que llegó a ser sede del primer concilio con clérigos y hasta prisión, en el siglo XV, del arzobispo Fonseca II. Un pasado que aparece a cada paso en el casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, en el que destacan: el puente de Traba —de cuatro arcos, edificado sobre otro anterior del siglo XII que sigue el trazado de la antigua calzada romana— y los restos de las murallas medievales en el Malecón, ambos del siglo XIV; las góticas casas de Dacosta y el Palacio del Obispo, del siglo XV; el renacentista convento e iglesia de San Francisco, del siglo XVI, situado al borde de la Alameda que alberga las tumbas de Francisco Bermúdez, caballero de la Orden de Malta, y de Pedro de Losada, miembro de la Guardia Real de Juan II de Castilla; la Casa de los Xouba —y su reloj de sol—, y la de Senra —con sus gárgolas de granito—, las dos del siglo XVIII; los decimonónicos Jardines Felipe de Castro y la neogótica Casa del Concello; el modernista Casino —junto al cual se encuentra la Oficina de Turismo—; el Palacio de la Pena Dorada —que guarda en su interior el claustro del Monasterio de San Xusto, traído piedra a piedra—, o la Casa Caamaño del maestro cantero 'Pepe da Aguila'. Un pasado de historia y de leyendas que atesoran sus templos y cementerios medievales.San Martiño, la 'torre maldita'Situada en la plaza do Tapal, en el centro y la parte más alta de la localidad —donde estuvo la fortaleza, de la que se conserva un lienzo mural, y en la que fue ejecutado Ruy Soga, pertegueiro mayor de la Catedral de Santiago en el siglo XIV—, hallaremos la etiquetada como ' Catedral Xacobea da Costa', la iglesia de San Martín —de San Martiño—, declarada Bien de Interés Cultural . Iglesia de San Martín de Noya Fran ContrerasJoya arquitectónica, edificada en el siglo XIV sobre una ermita anterior dedicada a Santa María por el arzobispo compostelano Lope de Mendoza, cuyo escudo aparece en el tímpano, fue consagrada en el siglo XV. Un templo gótico, con sillería granítica, de una sola nave dividida en cinco tramos y ábside pentagonal, coronada con almenas que le dan un carácter fortificado, que atesora singularidades que pasan desapercibidas para muchos viajeros. Posee un gran rosetón con ángeles trompeteros, debajo del mismo, en sus arquivoltas, los doce ancianos músicos del Apocalipsis, en las columnas que las sustentan, pisados por los apóstoles y profetas, animales monstruosos. Su portada tiene muchos paralelismos, casi es una copia, del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago . Y en su interior se guardan tesoros como la imagen sedente de piedra y policromada del apóstol Santiago, del siglo XIV. Pero es en su fachada, más concretamente sus torres, donde aparece el misterio. Una de ellas está inacabada y es etiquetada como 'maldita'. Cuenta la leyenda que el maestro constructor cayó desde lo alto cuando la estaba construyendo, quedando señalada desde entonces por un mal presagio. Quien la terminase tendría un trágico destino. Una oscura fama que se acrecentó en los años setenta, cuando el director de cine Claudio Guerín rodaba su segunda película ('La Campana del infierno') y tras ordenar hacer un decorado de cartón piedra para completar la torre, durante el último día de rodaje resbaló y se precipitó al vacío desde la misma, quedando señalado el lugar donde murió con una cruz en el suelo.Quintana dos MortosEl cementerio de Quintana dos Mortos, declarado Monumento Histórico Nacional , es uno de los camposantos más singulares que el viajero encontrará en nuestro país. Hasta el siglo XVI en el mismo se impartía justicia y en sus tumbas era tradición, hasta mediados del siglo XX, que las familias hicieran una comida el Día de los Difuntos sobre las losas de sus familiares fallecidos. Un campo santo marcado por la leyenda.Cementerio de Quintana dos Mortos Fran ContrerasSe cuenta que en el lugar vivía una gran serpiente que devoraba a todo aquel que se acercaba. Afirma la tradición que dos hermanos gallegos, ambos caballeros templarios, a su regreso de las cruzadas decidieron acabar con la bestia, se encomendaron a la Virgen y con sus espadas mataron al monstruo, creando el campo santo con arena que ellos mismos habían traído en barcos desde Tierra Santa. Leyenda que aparece grabada en uno de los escudos que preside el recinto funerario —un caballero con espada y la serpiente —, así como también en el palio de piedra, erigido tras la muerte de uno de los hermanos según la leyenda, de cuatro pilares, cubierto por un baldaquino, en el que se venera al Cristo do Humilladoiro, donde hay representado un animal huyendo de un hombre, así como otro mágico símbolo: la Luna en sus cuatro fases.Santa María 'La Nova'Junto a Quintana dos Mortos se alza otro de templo de referencia: la iglesia de Santa María 'La Nova', declarada Monumento Histórico Artístico Nacional. Erigida en el siglo XIV, de estilo gótico, una sola nave, con rosetón en su fachada, numerosas marcas de cantero en sus muros y un retablo del siglo XVIII, es una de las iglesias más enigmáticas que hay en España. Y no por su arquitectura, sino por la fascinante colección de lápidas gremiales que guarda en su interior y en las que aparecen grabados símbolos de oficios y personajes medievales de los siglos XIV y XV. Santa María 'La Nova' Fran ContrerasTapas de tumbas, que siempre estuvieron vacías, sin nombres, y de las que desconocemos por qué están aquí y cuál es su significado. Se han encontrado más de quinientas y se han recuperado para su exposición una veintena en el santuario, hoy museo. Entre ellas destacan las que muestran figuras —como la de un peregrino que porta instrumentos de cantería y carpintería que podría tratarse de un maestro de gremio—, y las que poseen símbolos y signos, figuras geométricas y herramientas de carniceros, carpinteros, curtidores, herreros, marineros, sastres o zapateros. Solo tres tumbas están identificadas: la de Juan de Estivada, con su estatua yacente, rico tabernero del siglo XIV, cuyo sepulcro estaba originariamente en la iglesia de San Martiño; la de Álvaro Paz y la de Pedro Carneiro, mercader que llegó a ser alcalde de Noya. Entre sirenas, hadas, tesoros y apariciones fantasmalesHay más leyendas. La de la serpiente que habita en una cueva en el río San Xisto; la de la Sirena de Punta Parlada, que aparece en uno de los recodos del río Tambre antes de llegar al mar y que tiene su morada en la Cova do Encanto; la del hada del Pozo das Pombas, ubicado en las aguas del río Traba, que solo se deja ver en las noches de San Juan y que protege un tesoro oculto en un pozo al que solo se puede acceder en la mágica noche; y, por supuesto, los relatos ligados a la Santa Compaña y las apariciones fantasmales en el islote de San Bartolomé, donde se encuentran los restos sumergidos de una capilla cuyas campanas se pueden ver cuando baja mucho la marea. Así que amigo lector, si tiene la posibilidad, no dude en hacer una escapada a la mágica costa gallega, a sus Rías Bajas, a Noya. Posee no solo atmósfera medieval, peregrina y marinera, sino un singular patrimonio cultural y artístico, legendario, y también paisajístico —posee varios miradores que ofrecen vistas privilegiadas— y etnográfico, como el que descubrirá recorriendo la Ruta de los Molinos, con más de veinte molinos medievales, en los que haberlas, las meigas, haylas. Y es que Noya es una villa de leyenda que enamora.
