Nueva deserción en Belorado: sor Myriam, la cocinera, se va «harta» de la situación
Nueva deserción en Belorado. Tras la reciente salida de sor Myriam, la exmonja especialista en repostería y cocinera en el 'restaurante de clausura' de Arriondas, sólo quedan en el monasterio siete de las 16 monjas que formaban la comunidad el 13 de mayo de 2024, cuando anunciaron al mundo su ruptura con la Iglesia católica. Según una nota de prensa hecha pública por su jefe de prensa, sor Myriam «se ha visto obligada a acogerse temporalmente a la figura canónica de ausencia comunitaria». En realidad, según ha podido conocer ABC, se marcha «harta» de la situación y por las constantes tensiones que ha vivido con otras exreligiosas con las que convivía en el restaurante, al que habían acudido a ayudarle su madre y su hermana.Según la nota difundida por la comunidad, la decisión responde al «profundo desgaste físico, psíquico y emocional derivado de la presión mediática, legal y judicial que viene sufriendo desde hace meses», derivado del conflicto abierto en el monasterio tras el cisma protagonizado por parte de la comunidad. Desde el entorno de las monjas subrayan que esta situación ha terminado por hacer «insoportable» su continuidad en el día a día conventual.Noticia Relacionada Restaurante de las exclarisas reportaje Si En el restaurante de las exmonjas de Belorado José Ramón Navarro-ParejaLa comunidad insiste en que la salida de sor Miryam «no supone en ningún caso un abandono de la vida religiosa, ni una exclaustración, ni una ruptura con la comunidad». Se trata, afirman, «de un mecanismo previsto en la vida conventual para proteger la salud integral de una religiosa cuando las circunstancias externas se vuelven humanamente insoportables». Sin embargo, lo cierto es que las dos exreligiosas que han abandonado anteriormente el monasterio, acogiéndose a la misma figura, nunca han vuelto a Belorado .Aunque desde el entorno de las exmonjas se insiste en que sor Miryam no tiene «ningún problema» con el resto de las cismáticas, y se aboga para que «alguien la contrate, porque es una buena cocinera», lo cierto es que en los últimos meses la presencia de su madre, Rosa, y en especial de su hermana, Sandra, en el restaurante, ha generado conflicto entre las cismáticas. Ambas han vivido desde los primeros días en las habitaciones del hotel y han trabajado como camareras en el restaurante, ya que las exreligiosas no salían de la cocina. Sin embargo, las actividades fuera del horario del restaurante de la hermana de Myrian le han llevado al enfrentamiento con las otras exreligiosas que vivían en Arriondas. Hace unos meses, sor Alma, que estaba desde el primer día en el lugar, dejó Arriondas y fue sustituida por sor Berit, sin que el entorno de las exmonjas explicara los motivos, aunque en el ambiente pesaba ese enfrentamiento.Sor Miryam, de 41 años, lleva 23 en la comunidad de Belorado, ya que ingresó en el convento con apenas 18. En este tiempo ha sido clave tanto en el desarrollo de los chocolates y trufas , que ya han dejado de fabricar, como al ponerse al frente de la cocina en el restaurante Santa María del Chicu, que abrieron en abril de 2024 en Arriondas (Asturias). El pasado 23 de diciembre, en un post en sus redes sociales, las exreligiosas anunciaban de un día para otro el cierre del restaurante «por vacaciones», sin fijar una fecha de reapertura, una circunstancia que ya parecía anticipar los problemas internos que han llevado a la salida de la exmonja. En un comentario de hace dos días, en respuesta a la pregunta de un seguidor sobre si van a volver a abrir o han cerrado definitivamente , la cuenta afirma: «Lo anunciaremos en los próximos días, la apertura con novedades». Sin embargo, la situación ahora es mucho más compleja para las exmonjas cismáticas. Con la marcha de sor Myriam no pierden sólo a la cocinera de Arriondas, sino a las dos personas que se encargaban de la sala del restaurante, la madre y la hermana de la exreligiosa. Dados los hechos, las novedades que anuncian en su cuenta de Instagram, pasan por renovar toda la plantilla del autodenominado 'restaurante de clausura' , que como muchas de iniciativas de las exclarisas, apenas ha tenido un año de vida .