Ocho recetas sanas para volver a la rutina después de Navidad
SOURCE:El Pais|BY:Mònica Escudero
Ensaladas, sopas, cremas, guisos y ensaladas para aligerar el dilema de “hoy qué se cena en esta casa”, optimizando esfuerzo y con mucho sabor
Se acabó, acabouse, finito, s’ha acabat: el Belén y el árbol ya están recogidos –a no ser que seas de los que empalman hasta primavera con las luces puestas porque “animan” (te da pereza sacarlas)–, dos medias barras de turrón languidecen en la despensa mientras piensas qué hacer con ellas y volvemos a la vida real, esa en la que hay que pensar qué cenamos un martes cualquiera. Bienvenidos a enero, ese mes en el que la motivación justea y ponerse a cocinar después del trabajo a veces es una gesta épica nivel Cantar del mío Cid.
O lo era, porque te traemos una buena colección de ideas para cocinar cosas ricas con lo mejor que da la huerta en invierno, bien de legumbres, granos integrales, carne de ave, cremas reconfortantes y ensaladas sabrosas. Todo recetas de esas que cuesta lo mismo preparar poco que mucho, así que iremos a por ocho raciones para tener la comida lista un par de días (si sois uno o dos en casa y te parece demasiado, divide por dos y listo). Con la lista de la compra e ideas para completarlas y convertirlas en platos únicos (o casi). Porque abrir la nevera y que haya algo apetecible dentro es una de las mayores alegrías de la vida adulta.
Coliflor asada con vinagreta de anchoas, alcaparras y limón
Corta un par de coliflores medianas en floretes, ponles un poco de aceite, sal y pimienta y ásalas en horno o freidora de aire a 180-200°C unos 20-30 minutos, hasta que esté dorada por fuera pero aún crujiente (remueve un par de veces en el proceso). El punto de cocción final depende de cómo te guste de hecha, a mí con 20 minutos me llega pero hay quien la prefiere más blanda. Mientras tanto, prepara un aliño machacando triturando una lata de anchoas con el zumo y la ralladura de un limón, un diente de ajo, un puñado de hojas de perejil, un buen chorro de aceite de oliva y, si quieres, algún picante. Después, añade un par de cucharadas de alcaparras y remueve bien. Cuando la coliflor salga del horno, la riegas con esta salsa y remueves bien. Cuando la sirvas, ponle algunas alcaparras más por encima y más perejil: aguanta tres días en la nevera y está igual de buena a temperatura ambiente, troceada sobre una ensalada de hojas verdes.
Lista de la compra (8 raciones): 2 coliflores medianas, 1 lata de anchoas en aceite, 5 cucharadas de alcaparras, 1 o 2 limones, ajo, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta, salsa picante (opcional).
Alubias estofadas con acelgas y pimentón
Las legumbres de bote son el comodín perfecto, y con unas acelgas frescas o descongeladas y un buen sofrito se convierten en un guiso de esos que te calientan hasta el corazón. En una cazuela amplia, rehoga dos cebollas picadas con cuatro dientes de ajo hasta que estén transparentes. Añade una cucharadita generosa de pimentón de la Vera –dulce, picante o mezclados– y remueve rápido para que no se queme. Incorpora un kilo de acelgas troceadas, con sus tallos cortados más pequeños porque tardan más en hacerse, y deja que se pochen unos diez minutos. Añade un kilo de alubias blancas cocidas con su líquido de conservación junto con medio litro de caldo, dos cucharadas de tomate concentrado, una hoja de laurel y deja que cuezan juntos a fuego suave diez minutos más para que se mezclen los sabores. Un chorrito de vinagre de Jerez al final, o unas piparras, le dan un punto que levanta todo el plato, y si le pones un huevo escalfado sirve como comida completa.
Lista de la compra (8 raciones): 1 kg de alubias blancas cocidas (peso escurrido), 1 kg de acelgas, 2 cebollas grandes, 4 dientes de ajo, 500 ml de caldo de verduras, pimentón al gusto, tomate concentrado, 1 hoja de laurel, aceite de oliva virgen extra, sal.
Crema de calabaza y puerro con lentejas rojas y aceite de menta
La calabaza está en plena temporada y combinada con puerro –otro hit del invierno– y lentejas rojas; que no necesitan remojo, y se deshacen durante la cocción aportando cuerpo y sustancia, da como resultado una crema sedosa sin necesidad de añadir nata, crema ni patata (que además congela perfectamente). Rehoga la parte blanca y el principio de la verde de tres puerros en aceite de oliva en una cazuela grande hasta que estén transparentes (reserva el resto para caldo). Añade la calabaza troceada, dórala 10 minutos más, suma las lentejas y cubre con 1,5 litros de caldo de verduras. Cuece unos veinticinco minutos hasta que todo esté tierno, tritura, ajusta de sal y añade una pizca de nuez moscada o za’atar. Mientras, escalda unas ramitas de menta, tritura con 150 mililitros de aceite de oliva, cuela y pásalo a un bote opaco y a la nevera. Sirve la crema con un chorro del aceite y, si te apetece, unas semillas de calabaza peladas y tostadas.
Lista de la compra (8 raciones): 1,2 kg de calabaza (peso limpio), 3 puerros grandes, 200 g de lentejas rojas, 1,5 l de caldo de verduras, nuez moscada o za’atar, aceite de oliva virgen extra, sal, menta, semillas de calabaza peladas tostadas (opcional).
Cuartos traseros de pollo guisados con hinojo, naranja y aceitunas
El hinojo es una de esas verduras que en España usamos poco y está buenísimo, sobre todo braseado, cuando pierde el punto anisado crudo y se vuelve dulce y meloso. Para este guiso, dora entre seis y ocho –dependiendo del tamaño, 1,5 kilos en total– cuartos traseros de pollo cortados cada uno en cuatro y salpimentados en una cazuela con un poco de aceite. Retira y en la misma grasa rehoga dos bulbos de hinojo –unos 600 gramos– y una cebolla, ambos en juliana. Cuando empiecen a coger color, devuelve el pollo a la cazuela y el jugo que haya soltado, añade el zumo de dos naranjas, un vaso de vino blanco, un puñado de aceitunas negras tipo kalamata o Aragón y unas ramitas de tomillo. Tapa y deja cocer a fuego suave una hora o hasta que el pollo esté tierno y el hinojo casi deshecho en la salsa. Está incluso mejor recalentado y se puede congelar.
Lista de la compra (8 raciones): 1,5 kilos de cuartos traseros de pollo, 2 bulbos de hinojo, 1 cebolla grande, 3 naranjas, 200 ml de vino blanco, 80 g de aceitunas negras tipo kalamata o Aragón, tomillo fresco, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
Ensalada de patata con champiñones en escabeche exprés
El escabeche tradicional necesita días para cuajar, pero esta versión rápida te da ese sabor agridulce y especiado en media hora: la gracia está en dorar bien los champiñones antes de añadir el líquido. Deja los champiñones enteros si son pequeños, corta en cuartos si son medianos o en láminas gruesas si son grandes y dóralos en una sartén amplia con un buen chorro de aceite de oliva a fuego fuerte, sin tocarlos demasiado para que cojan color. Mientras, lava y corta en rodajas tres zanahorias y una cebolla. Cuando estén dorados, retira y haz lo mismo con las zanahorias y la cebolla. Añade cuatro o cinco dientes de ajo laminados, una hoja de laurel, un par de cucharaditas de pimentón al gusto y unas bolitas de pimienta negra. Devuelve las setas, remueve un minuto y añade medio vasito de vinagre de Jerez, manzana o el que prefieras, y si hace falta algo más de aceite. Deja que cueza a fuego suave 10 minutos, hasta que el líquido haya reducido a la mitad y los champiñones estén tiernos. Déjalos enfriar en su propio jugo. Mientras cuece 800 gramos de patatas enteras con piel en agua con sal hasta que un cuchillo las atraviese sin resistencia, unos 20 minutos según el tamaño. Pélalas cuando ya no quemen y córtalas en rodajas gruesas. Monta el plato con las patatas templadas como base, los champiñones escabechados por encima con su jugo como aliño. Queda mejor al día siguiente, cuando la patata ha absorbido parte del escabeche, y aguanta un par de días más. Sirve, si quieres, con tallo de cebolleta picado.
Lista de la compra (8 raciones): 800 g de champiñones, 800 g de patatas, 3 zanahorias, 1 cebolla, vinagre al gusto, ajo, pimentón, pimienta negra en grano, 1 hoja de laurel, cebolleta, aceite de oliva virgen extra, sal.
Sopa de verduras de invierno con fideos integrales y huevo
Una sopa sustanciosa y reconfortante, pero con el truco del huevo batido que se cuaja en hilos al echarlo sobre el caldo caliente; como en el avgolemono griego o la sopa de huevo china. En una olla grande, rehoga un par de puerros en rodajas con cuatro zanahorias en dados y un nabo cortado pequeño (puedes usar chirivías, apio, colirrábano o lo que te guste y tengas a mano). Cuando estén pochados, cubre con 1,5 litros de caldo de pollo o de verduras y deja cocer diez minutos hasta que las verduras empiecen a estar tiernas. Añade los fideos integrales –unos doscientos gramos para ocho raciones– y cuece el tiempo que indique el paquete. Un par de minutos antes de que estén listos, incorpora 300 gramos de espinacas y remueve. Bate los huevos en un bol y viértelos en hilo fino sobre la sopa mientras remueves suavemente con un tenedor: se formarán esos hilitos de huevo cuajado que hacen que cada cucharada tenga sustancia. Ajusta de sal, una pizca de pimienta y sírvela bien caliente, si quieres con un poco de limón exprimido o queso curado rallado: podrás comerla dos días seguidos sin cansarte.
Lista de la compra (8 raciones): 4 zanahorias grandes, 2 puerros , 1 nabo mediano (o unos 800 gramos de verduras de invierno al gusto– 300 g de espinacas frescas, 200 g de fideos integrales, 8 huevos, 2 l de caldo de pollo o verduras, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta, limón o queso curado rallado (opcional pero recomendable).
Ensalada de lentejas con remolacha, manzana, queso y frutos secos
Las lentejas en invierno también tienen vida fuera de la cazuela: tibias y mezcladas con remolacha salteada se convierten en la base de una ensalada deliciosa. Corta en dados 500 gramos de remolacha cocida, escurre bien y dóralas con un poco de mantequilla en una sartén (cuidado con las superficies porosas, porque mancha mucho). Trocea dos manzanas ácidas tipo Granny Smith y corta en juliana una cebolla roja. Escurre bien un kilo de lentejas cocidas y caliéntalas un poco. Mezcla con el resto de ingredientes, añade unas nueces troceadas, unas pasas, un puñado de aceitunas y queso por encima (feta desmigado o queso fresco, rulo de cabra, alguno más curado cortado en lascas). Aliña con aceite generoso, sal, vinagre, y pimienta (si tienes albahaca, menta o perejil, le irán perfectos; aguanta dos o tres días, aunque la remolacha irá tiñéndolo todo de rosa.
Lista de la compra (8 raciones): 1 kg de lentejas cocidas, 500 g de remolachas cocidas, 2 manzanas, 1 cebolla roja, 100 g de nueces, 50 gramos de pasas, 50 g de aceitunas al gusto, queso al gusto (la cantidad depende de lo curado que sea, vinagre de Jerez, vinagre, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta, aromáticas (opcional).
Judías verdes con cuscús, vinagreta de miso y cebolla encurtida
Un plato que parece sofisticado, pero se monta en un momento y tiene esa combinación de sabores –salado del miso, ácido del encurtido, tostado del sésamo– que engancha. Corta dos cebollas rojas en juliana fina, ponlas en un bote con vinagre, una cucharadita de azúcar y una pizca de sal, tapa y deja en la nevera al menos una hora (pero cuanto más tiempo; mejor, puedes hacerlo el día antes). Pon el cuscús en un bol, cúbrelo con agua hirviendo –el mismo volumen de cuscús que de líquido– con un poco de aceite y sal, tapa y deja reposar cinco minutos; luego ahuécalo con un tenedor y añade un chorrito de aceite. Cuece las judías verdes –pueden ser congeladas– en agua con sal hasta que estén tiernas pero con un punto de mordisco, unos seis a ocho minutos, y pásalas por agua helada para que mantengan el color. Para la vinagreta, mezcla dos cucharadas de miso blanco con algo del vinagre de la cebolla, un chorrito de aceite de sésamo tostado (o tahini) y otro de aceite de oliva, y diluye con un poco de agua hasta que tenga consistencia de aliño. Monta el plato con una base de cuscús, las judías verdes encima, la vinagreta por encima, un buen puñado de sésamo tostado y la cebolla encurtida escurrida coronando el conjunto. Puedes tener todos los elementos preparados en la nevera y montarlo en el momento, o llevártelo montado al trabajo, porque aguanta bien sin ponerse mustio. Si te gusta el cilantro, será un buen añadido, y con una lata de sardinas tienes un plato único completísimo.
Lista de la compra (8 raciones): 300 g de cuscús, 1 kg de judías verdes (frescas o congeladas), 2 cebollas rojas, 2 cucharadas de miso, sésamo tostado al gusto, vinagre, azúcar, aceite de sésamo tostado o tahini, aceite de oliva virgen extra, cilantro (opcional).