Oriol Maspons, en frasco pequeño
«Yo tengo fe en las cosas de mal gusto porque están llenas de salud y vitalidad. Las cosas refinadas son las que mueren, que ya han hecho su camino». Así se posicionaba Oriol Maspons (1928-2013) en 1956, desde las páginas de la revista 'Arte Fotográfico', al cuestionar frontalmente los presupuestos estéticos de los salones organizados por las principales sociedades fotográficas del país, aún dominados por el pictorialismo.Para Maspons, la fotografía debía reconectar con la idea de lo moderno, mostrarse sensible a lo actual y, además, ser estructuralmente útil: concebida con un propósito claro, como encontrar espacios de visibilidad más allá del elitista circuito de los salones, irrumpir en la esfera pública y ejercer una mirada crítica, desmarcada del imaginario visual, cultural y moral promovido por el franquismo.Noticias relacionadas estandar Si Oriol Maspons, el gran retratista de los «años de penitencia» en España Natividad Pulido estandar Si ARTE 'Inexorable', de Colita, fragil y permanente Isabel LázaroDesde esa convicción, se consolidó como una figura clave de la denominada Escuela de Barcelona y desempeñó un papel fundamental en la modernización del lenguaje fotográfico en España durante las décadas de 1950 y 1960. Su legado, vasto y heterogéneo, fue revisado en profundidad en la retrospectiva que le dedicó el MNAC en 2020, integrada por más de quinientas obras. Deliberadamente mínimaLa Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que atesora una interesante colección de fotografía moderna, recupera ahora de sus fondos doce imágenes del autor barcelonés. Se trata de una muestra deliberadamente mínima, demasiado acotada como para aspirar a sintetizar su vasto universo visual.Quedan fuera ámbitos centrales de su trayectoria –su intensa actividad en los campos del retrato, la moda y la publicidad– para articular, en cambio, un relato conciso y focalizado: el diálogo que sus imágenes establecieron entre una España tradicional (barracas de la Barceloneta, escenas rurales manchegas, niños jugando a ser toreros) y las primeras sacudidas de la modernidad (los hippies de Ibiza, los turistas de la Costa Brava, las nuevas iconografías del consumo...). Esa tensión alcanza su formulación más elocuente en 'La globalización' (1961), donde dos paisanos dialogan sentados en un poyete, enmarcados bajo un gran anuncio de Pepsi-Cola.Eran otros tiempos. en las imágenes, 'Toreo de salón'; 'Turistas inglesas en la Costa Brava' y 'La Mancha (globalización', de la muestra en la RABASF Oriol MasponsPero lo más revelador de la cita se encuentra en las vitrinas, donde se reúnen algunos de los mejores trabajos de Maspons concebidos para libros, revistas y discos, y concretados en una veintena de publicaciones de la colección Pedro Melero / Marisa Llorente. Sobresalen las espléndidas cubiertas de Seix Barral y, muy especialmente, las realizadas para Lumen y su mítica colección 'Palabra e Imagen', que, a la postre, otorgaron a la fotografía un nivel de reconocimiento social inédito hasta entonces en España. Fue allí donde publicó Maspons su primer libro en 1961, 'La caza de la perdiz roja', con textos de Miguel Delibes ; le seguirían 'Toreo de salón', con Camilo José Cela, y 'Poeta en Nueva York', con poemas de Federico García Lorca, ambos en colaboración con Julio Ubiña.arte_abc_0724La exposición recuerda asimismo que las imágenes de Maspons alcanzaron las portadas de discos de cantantes de la Nova Cançó, como Raimon, así como de formaciones populares, como Los Xey. Oriol Maspons Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid. C/ Alcalá, 13. Hasta el 12 de abril. Tres estrellas.Recupera, además, su determinante vínculo con el grupo Afal y con la publicación homónima, que, entre 1956 y 1963, actuó como laboratorio y altavoz de la joven fotografía española, un impulso decisivo para que muchos de aquellos autores acabaran convirtiéndose, con el tiempo, en referentes incontestables del medio.

