Pablo Casals, la intrahistoria de un desencuentro histórico
En septiembre de 1895, Pablo Casals —así firmaba él entonces, y así figura en los programas de sus conciertos— tenía 19 años y tenía previsto seguir sus estudios de violonchelo y composición en el Conservatorio de Bruselas, que por entonces dirigía François Gevaert . Sin embargo, apenas estuvo allí unos días y se trasladó a París. Su biografía oficial de la Fundación Pau Casals despacha este período con unas pocas líneas: «1895. Bruselas y pérdida de la beca. El 14 de febrero es nombrado caballero de la Real Orden de Isabel la Católica . Viaja a Bruselas con una carta de recomendación de François Gevaert, director del Conservatorio de Música. Después de las pruebas de acceso, con Édouard Jacobs , Pablo Casals renuncia a entrar en el conservatorio. La Reina María Cristina le retira la pensión. Decide ir a París, donde pasa tiempos difíciles de incertidumbre profesional. A finales de 1895 vuelve a Barcelona».En 2020, durante los meses del confinamiento, Pablo Morillo Casals , sobrino nieto del músico —hijo de Pilar, hija de Luis Casals , hermano catorce años menor del violonchelista—, entretiene las horas muertas releyendo las biografías del «tío Pablo» y se acuerda de una caja metálica que había encontrado en el sótano de la casa familiar tras el fallecimiento de su madre. «Allí había recortes de periódicos, varias cartas de finales del siglo XIX y correspondencia de ella con ' padrinet ', que era como le conocíamos todos. Empecé a ver las cartas y a transcribirlas, con dificultades, por la letra y porque a veces, para ahorrar papel, escribían en horizontal y en vertical, cruzando las líneas».Había en aquella caja más de una veintena de cartas, y a Morillo le llamó la atención que una decena de ellas tenían un mismo remitente: el conde de Morphy. «Confieso que no sabía quién era, y empecé a indagar sobre él, en primer lugar, en el libro que Enrique Casals , mi otro tío abuelo, escribió sobre su hermano, y que no había leído nunca. Y recordé que en lo que hoy es la casa-museo de Casals, en El Vendrell —la localidad en que nació el violonchelista el 29 de diciembre de 1876—, donde pasábamos los veranos de niños, había un dibujo a tiza del conde de Morphy. Me fui enamorando de esa figura, me pareció fascinante; las biografías hablan de él como un mecenas, pero yo le calificaría de cazatalentos».Guillermo Morphy y Ferriz de Guzmán, conde de Morphy , era «abogado de formación pero músico apasionado», escriben Ramón Sobrino y Ricardo Mateos en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de Historia . Fue preceptor primero y secretario personal después del Rey Alfonso XII y, a la muerte de éste, siguió ejerciendo el mismo cargo con la Reina regente María Cristina ; la pasión compartida por la música le ayudó a favorecer la vida musical de la época, y de ello se beneficiaron figuras como Isaac Albéniz, Tomás Bretón, Enrique Granados … El propio Bretón escribió: «En las Cortes solo pensó el conde de Morphy, después de cumplir con los deberes de su cargo, en favorecer el desarrollo del arte y facilitar el camino a los artistas de todas las clases». Uno de ellos fue Pablo Casals.Doscientas cincuenta pesetas«Según las biografías, Albéniz escucha a Casals en el Café Tost de Barcelona , donde tocaba para ganar unas pesetas. Le habían hablado de un 'nen' que era muy bueno. Albéniz le aconseja que vaya a Madrid y le escribe una carta de recomendación para el conde de Morphy. Cuando Casals termina sus estudios en Barcelona, viaja a Madrid, se presenta ante Morphy y le enseña varias de sus composiciones. Éste le pide que toque y se queda impresionado; organiza una audición ante la Infanta Isabel y después otra ante la Reina María Cristina, en la que al parecer había treinta personas, entre ellas Tomás Bretón, que después habría de ser su profesor en el Conservatorio de Madrid, junto a Jesús Monasterio ». Estamos en 1893. La Reina le ha concedido a Pablo Casals una pensión de 250 pesetas mensuales . El músico gana un dinero extra ya tocando. Al año siguiente, debutó en el Café Romero de Madrid, formando parte de un cuarteto, y a finales de 1894 e inicios de 1895 comienza una gira por varias provincias de España con el tenor Damián Roura, el pianista Saturnino Fresno y el violinista Julio Francés.Pablo Morillo habla de tres pilares fundamentales para esta etapa inicial de Pablo Casals. El primero es, claro, su madre , que hace por él todo tipo de sacrificios. El segundo es la Reina María Cristina : «en noviembre de 1902, el violonchelista cuenta en una carta a sus padres que había estado hablando 'una hora con ella sola, hablando como de madre a hijo de cosas importantes'. Y el tercer pilar es el conde de Morphy, que le consideraba como un hijo; él tenía una hija adoptiva, y decía que sus dos hijos eran Alfonso XII y Pablo Casals . Comía todos los días en casa de Morphy, y éste le enseñó —Pablo era un chavalín de El Vendrell, un pueblo de 4000 habitantes— cómo comportarse en público, cómo tratar con las personas; le enseña idiomas, arte, geografía, historia… Le educa y ejerce de padre con él».Carta enviada por el Conde de Morphy a Pablo Casals ISABEL PERMUYTrenzando las cartas con las biografías de Pablo Casals que iba leyendo —la de Arthur Conde , de 1950; el libro de conversaciones de José María Corredor, de entre 1954 y 1967; la de Albert E. Kahn , de 1970; la de su hermano Enrique, publicada en 1979; o la de Robert Baldock , de 1994—, Pablo Morillo cree que esta correspondencia inédita puede iluminar una fase decisiva de la vida de Casals muy oscurecida –la segunda mitad del año 1895– y por la que se ha pasado habitualmente de puntillas: su negativa a estudiar en Bruselas, su marcha a París (de donde regresaría poco después a Barcelona) y su ruptura con el conde de Murphy y, consecuentemente, la suspensión de la pensión que le había concedido la Reina Regente.«Querido Pablo: La insensata carta última de Vd. me ha obligado a dar cuenta a la Reina de lo sucedido. Desgraciadamente no me engañaban mis presentimientos. La Reina se incomodó de tal manera que a duras penas pude conseguir que siguiera la pensión hasta fin de año. En cuanto a su carta, todos los que la han leído han creído que era la carta de un loco» Carta del Conde de Morphy a CasalsLos hechos son que a Pablo Casals se le concede una beca para estudiar en el Conservatorio de Bruselas —donde había estudiado Morphy—; cursaría violonchelo con Édouard Jacobs y composición con François-Auguste Gevaert. Las biografías señalan que hubo un incidente durante las pruebas de admisión, e incluso que Casals se sintió humillado, y que decidió no seguir en Bruselas y viajar a París, en contra de los deseos de Morphy y de la Reina, con la consiguiente retirada de la beca.Una carta del conde de Morphy al joven músico, fechada el 16 de noviembre de 1895 —con Casals ya en París— puede servir de eje para armar el relato. «Querido Pablo —empieza la misiva—: La insensata carta última de Vd. me ha obligado a dar cuenta a la Reina de lo sucedido. Desgraciadamente no me engañaban mis presentimientos. La Reina se incomodó de tal manera que a duras penas pude conseguir que siguiera la pensión hasta fin de año. En cuanto a su carta, todos los que la han leído han creído que era la carta de un loco. Para contestar a todos los absurdos y extravagancias de ella necesitaría mucho tiempo y mucho papel, pero basta con que Vd. sepa que me consta positivamente la parte que Albéniz ha tomado en este asunto y sé que al salir de Barcelona ha dicho Vd. a varias personas que iba a París y no a Bruselas. Esta falta de lealtad me ha dolido mucho porque nunca creí que sería ingrato conmigo. Estoy malo y no quiero continuar. Vd. decidirá de su suerte. Yo he cumplido con mi deber. Suyo afectísimo. Morphy».La carta a la que se refiere el conde, y que no se sabe dónde está o si existe todavía, es la pieza que falta del puzle, asegura Pablo Morillo. El descendiente de Casals no cree que éste decidiera dejar Bruselas —«donde debió de estar tres o cuatro días únicamente, el tiempo de fichar y ya», dice—, sino que ya lo habría determinado tiempo atrás, y que la supuesta humillación durante las pruebas de acceso habría sido la excusa esgrimida para abandonar la capital belga. El propio Morphy lo dice en la carta transcrita antes: «Sé que al salir de Barcelona ha dicho Vd. a varias personas que iba a París y no a Bruselas».Motivación económicaPablo Morillo cree que la motivación de Pablo Casals de cambiar Bruselas por París es fundamentalmente económica. Murphy quería que Casals adquiriera en Bruselas mayor destreza como compositor, ya que era tal el nivel que había alcanzado como violonchelista que difícilmente podía mejorar estudiando allí. «Si sigue los consejos del Conde —escribió Pilar Defillo , madre del violonchelista, a su marido el 20 de noviembre de 1895—, quiere que esté tres o cuatro años más en Bruselas para ganar un primer premio de Violonchelo y un primero de Composición si puede». En la misma misiva, en la que Defillo confesaba: «Yo no sé lo que hay, yo no sé lo que pasa, yo no sé lo que sucede», relataba también que «el mismo profesor de Bruselas, al dar cuenta a M. Gevaert, le dijo: 'Verdadera notabilidad, en pocas lecciones llegará a ser un n.º 1. M. Gevaert le dijo: 'le conviene ir a Vd. París a estudiar solo, pero a ningún conservatorio».Pablo Casals con su sobrina en Prades, y dos de las cartas inéditas Isabel PermuyPablo Casals pensaba que en Bruselas había de permanecer tres años de estudios al menos para lograr ese primer premio en Composición, y pensaba también que era una ciudad con una vida cultural y musical mucho menos activa que la de París y que, como decía su padre, «no va a poderse ganar la vida para tener un suplemento» a las 250 pesetas de pensión que le había asignado la Reina. «Hay una carta de Granados, que Anna Dalmau recoge en su libro ['Querido Maestro' (Acantilado), que recoge correspondencia de Pau Casals entre 1893 y 1973 ], en la que le sugiere lo que podría hacer: quedarse con 30 dólares, unas 150 pesetas al cambio, y enviar a su familia las 100 pesetas restantes, y así puede llevar a cabo las dos cosas más importantes de su vida, sacar adelante a su familia, que es lo que, según Granados, esperan de él; y sobre todo, no descuidar su carrera».Cap de familiaY es que, aunque Pilar Defillo le dice a su marido en la carta del 20 de noviembre de 1895 citada que «Pablo tiene horror a Bruselas; nada, que no quiere ni que le hablen», esa circunstancia que menciona Granados, «sacar adelante a su familia», fue lo que más pesó en Pablo Casals, dice Morillo, para tomar la decisión de « romper con alguien a quien tanto quiere » —Morphy y la Reina—. Explica el descendiente del violonchelista que «todo esto hay que verlo, además, desde una perspectiva humana que ninguna biografía de Casals trata en profundidad. Él tuvo diez hermanos, pero de ellos solo dos sobrevivieron a la infancia (Enrique y Luis). De los dos a los diez años, ve morir a un hermano prácticamente cada año. Eso es algo terrible. Y Pablo empieza a trabajar prácticamente desde los once años para aportar a la familia». Según la biografía de la Fundación Pau Casals, en 1889 empieza a tocar en el Café Tost de Barcelona los siete días de la semana, tres horas cada noche, por cuatro pesetas. «Desde muy pronto se convierte en el ' cap de familia ', el que la sostiene… —sigue Pablo Morillo— Y cuando toma la decisión de no quedarse en Bruselas y marchar a París, seguramente condicionado por la responsabilidad que siente que tiene, desde muy joven, hacia su familia, sacrifica en parte lo que podría haber sido su proyección como compositor para poder seguir manteniendo a los suyos».De lo mal que lo debió de pasar Pablo Casals dan fe las palabras de su madre en la carta a su padre citada: «Nada hemos contestado al conde, ¿qué harías tú? Continuar así es imposible, pues Pablo dice: ' Estamos en París , justo es probar cómo me irá aquí antes de determinar nada'. A pesar de estar enfermo, estudia mucho, que me acaba de partir el alma pues se ve su voluntad. Yo no puedo hacer nada; si le digo 'sigue al conde', no sé si es bien o mal, porque veo bien y mal; si lo de concertista o lo que continúe aquí tampoco, así que estoy pasando horas terribles de cruel martirio que solo Dios con su divina misericordia puede abrirnos camino de salvación (…) Pablo dice que quiere quedar bien ante la Reina, pero que no quiere la pensión. Nada puedo aconsejarle porque no sé lo que vale más ni lo que conviene más».Noticia Relacionada estandar Si Cuando Pau Casals se atrevió a decirle que no al führer Julio Bravo Llega a Madrid 'Música para Hitler', una obra escrita por Juan Carlos Rubio y Yolanda García Serrano e interpretada por Carlos Hipólito, Kiti Mánver, Cristóbal Suárez y Marta VelillaPablo Casals —que moriría exiliado en Puerto Rico, la tierra natal de su madre, el 22 de octubre de 1973— pasó penurias en París y volvió a Barcelona, donde siguió su actividad. En 1900 volvió a establecerse en la capital francesa y empezó su gran carrera como solista internacional. Pero antes cerró la herida abierta con su 'padre adoptivo', el conde de Morphy: el 27 de junio de 1896, en contestación a una misiva de Casals, aquél le escribió una larga y conciliadora carta —con algún que otro reproche incluido—, que cerraba con este párrafo: «Por esta larga carta comprenderá, mi querido Pablito, el interés que me inspira ahora y siempre, y que tiene en mí un amigo seguro; pero para que Vd. comprenda la importancia y trascendencia de lo pasado, le diré que me he negado en absoluto a recomendar ni patrocinar pensión alguna para lo sucesivo». También con la Reina Regente María Cristina se allanaron los caminos, como señaló el 28 de noviembre de 1902 Pablo Casals en la mencionada carta a sus padres, en la que les contaba que había tocado dos días antes en Palacio junto al pianista Harold Bauer (habitual pareja artística de aquellos años) y que la Reina les había regalado «su monograma con la corona en forma de alfiler con brillantes».

