Pedro Sánchez llama a Delcy Rodríguez y Edmundo González para mantener la influencia española en la transición de Venezuela
El salto político es relevante porque el presidente no tenía ningún contacto con Maduro
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha consolidado este viernes el salto político que anunció en París el martes, cuando avanzó que hablaría con Delcy Rodríguez, nueva presidenta venezolana, y Edmundo González, el que fuera el ganador de las últimas elecciones, exiliado en España gracias a una gestión del Ejecutivo progresista. Sánchez ha hablado este viernes con los dos, en un gesto insólito, que no había realizado hasta ahora —no tenía ningún contacto con Maduro— y que llega además después de la liberación de cinco presos políticos españoles con la ayuda del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que ha ejercido de mediador.
El jefe del Gobierno ha decidido así dar el salto político mayor, hablar directamente con una presidenta de un régimen que España no reconoce, puesto que considera que las últimas elecciones fueron fraudulentas y no ganó Nicolás Maduro, como reivindica el chavismo, como muestra el hecho de que no quisiera entregar las actas electorales. El interés principal de Sánchez, según fuentes del Gobierno, es el de mantener la influencia española en la transición que viene por delante, de futuro incierto después de que Donald Trump haya optado por una injerencia directa que el presidente español ha criticado con dureza.
España es relevante en Venezuela, no solo por la enorme cantidad de venezolanos en España y españoles allí, sino sobre todo por las grandes empresas presentes —Repsol es fundamental en el mercado petrolero que ahora ansía Trump— y quiere conservar ese peso, que ha mantenido de manera indirecta a través de gestiones de Zapatero y del propio Ejecutivo español, siempre pendiente de cada movimiento y dispuesto a ayudar a la oposición a refugiarse en España, como ha sucedido con varios líderes. Sánchez, sin embargo, no ha hablado con María Corina Machado, líder de la oposición, que sí lo ha hecho con otros líderes europeos, y mantiene con ella una evidente distancia política. Machado participó en actos de Vox y ha sido siempre muy crítica con el Gobierno español.
Edmundo González, por el contrario, siempre ha mantenido las formas y ha agradecido las gestiones del Gobierno español. Este mismo viernes, después de hablar con Sánchez, González mantuvo en redes sociales ese tono diplomático aunque la distancia entre la oposición venezolana y el Ejecutivo progresista español, al que algunos en ese sector acusan de connivencia con el chavismo, es evidente. González dijo que habló 17 minutos con Sánchez y le dijo que “Venezuela necesita una transición real y para ello debe haber libertad real para todos los presos políticos, fin de la persecución, desarme de los grupos paraestatales y respeto a la voluntad popular manifestada el 28 de julio”.