¿Petróleo? ¿Quién ha dicho nada de petróleo?
Entre el ataque a Irak de 2003 y el de Venezuela de hace unos días hay una diferencia notoria: Trump ni siquiera intenta disimular
Uno de los muchos vídeos que se ha movido en redes tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela tiene más de 20 años. Es una escena de Chapelle’s Show en la que el cómico Dave Chapelle interpreta su versión de George W. Bush y responde a las acusaciones de que ha invadido Irak por petróleo: “¿Petróleo? ¿Quién ha dicho nada de petróleo?”. Acto seguido, tira una jarra de agua para desviar la atención y sale corriendo.
Aunque algunos de los comentarios en Instagram subrayan que la escena sigue siendo relevante hoy en día, lo cierto es que hay muchas diferencias entre la invasión de Irak y la de Venezuela. Una de las principales es que Donald Trump ni siquiera ha intentado disimular. Antes de atacar Irak, Bush y su Gobierno quisieron convencer a todo el mundo de que Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva, de que era un “ataque preventivo” para evitar atentados como el del 11-S y de que el objetivo último era la expansión de los ideales democráticos. Bush incluso mandó a su secretario de Estado, Colin Powell, a defender la invasión ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con un power-point lleno de lo que años más tarde se llamarían “hechos alternativos”.
Pero en el ataque a Venezuela no ha habido ninguna pantomima similar. Al contrario: a primera hora de la mañana del sábado leíamos en redes y medios a gente sabia y cauta que explicaba que el petróleo no era lo más importante y que había complicadísimas razones geoestratégicas que explicaban el movimiento de Trump, además de un interés por devolver la democracia al país. Pero luego salió el presidente a hablar y vino a decir lo contrario que Chapelle en su sketch: “¿Petróleo? ¡Claro que petróleo!”.
Desde entonces, las declaraciones de Trump han ido sobre todo encaminadas a explicar que las empresas estadounidenses van a ganar mucho dinero con las reservas venezolanas y que ya hablaremos de elecciones en otro momento, que ahora le viene regular. La madrugada del miércoles incluso publicó en su red social, Truth Social, que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles a Estados Unidos. Si algo quiere dejar claro Trump es que América (el continente y su contenido) es para los americanos (los estadounidenses). Ya no estamos en 2003.
No es que la hipocresía de Bush sea mejor que el descaro de Trump, pero hace dos décadas aún se pensaba que era importante no transgredir valores y principios como la legalidad internacional, la justicia o la democracia. En cambio, Trump no siente ninguna necesidad de justificar el ataque más allá de por sus intereses, hasta el punto de que solo le ha faltado decir algo así como “¿Epstein? ¿Quién ha dicho nada de Epstein?”.
Por eso ha sabido a poco la respuesta de los líderes europeos, como el tuit del canciller alemán, Friedrich Merz, en el que argumentaba que la situación legal del ataque estadounidense “es compleja”, una respuesta que ni siquiera tendría mucho sentido hace dos décadas. Ante esta tibieza, no sorprende que tanto Trump como uno de sus consejeros, Stephen Miller, se hayan atrevido a amenazar de nuevo con quedarse con Groenlandia. Por si necesitan ayuda, Marcos de Quinto, exdiputado de Ciudadanos, les ha regalado en X un plan infalible (al fin y al cabo, él fue directivo de la americanísima Coca-Cola): un referéndum en Groenlandia, pero con el añadido de que Estados Unidos puede ofrecer un millón de dólares a cada habitante si la anexión tiene éxito. Con ideas así, Ciudadanos igual continuaría en el Parlamento.
Al final, la UE se ha plantado y ha emitido un comunicado durísimo. Justo como anticipaba unas horas antes el medio satírico El Mundo Today: “Europa pierde la paciencia con Estados Unidos y amenaza seriamente con emitir un comunicado”. Por desgracia, esto no se para ni con declaraciones, ni cerrando los ojos y confiando en que llegue pronto 2028. No estamos ante otro presidente de Estados Unidos, sino ante otro régimen y a lo mejor deberíamos pensar en usar su lenguaje. ¿Trump quiere Groenlandia? Pues Europa podría exigir la devolución de California, Luisiana y la Florida. Eso para empezar.
Die rechtliche Einordnung des US-Einsatzes ist komplex. Dazu nehmen wir uns Zeit. Maßstab bleibt das Völkerrecht. Jetzt darf in Venezuela keine politische Instabilität entstehen. Ziel sollte ein geordneter Übergang hin zu einer durch Wahlen legitimierten Regierung sein.
— Bundeskanzler Friedrich Merz (@bundeskanzler) January 3, 2026
Groenlandia tiene 57 mil habitantes que ostentan el derecho histórico a separarse de Dinamarca si así lo decidieran por referéndum.
Si EE.UU. ofreciera 1 millón de US$ a cada habitante y les eximiera de pagar impuestos durante 100 años, los groenlandeses podrían libremente optar…— Marcos de Quinto (@MarcosdeQuinto) January 6, 2026