Proteger al toro en llamas de Medinaceli: la apuesta del PP que se tramita antes de las elecciones de Castilla y León
El criticado Toro Jubilo de Medinaceli (Soria), protagonizado por un morlaco que porta bolas ardiendo, avanza hacia el estatus de Bien de Interés Cultural
La polémica tradición del Toro Jubilo de Medinaceli (Soria), en torno a un morlaco con fuego en los cuernos, va camino de culminar su protección como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial por parte de la Junta de Castilla y León (PP). El Boletín Oficial del Estado (BOE) recogió este viernes el desarrollo del procedimiento iniciado por la institución autonómica en noviembre para afianzar este festejo taurino, sometido últimamente a denuncias de grupos animalistas e intentos de suspenderlo. El departamento de Cultura, dirigido por el ex de Vox y conocido defensor de la tauromaquia Gonzalo Santonja, esgrime su componente histórico al proceder del siglo XVI, la “involucración intergeneracional” con jóvenes participando y que luego el toro es indultado. Los colectivos animalistas consideran que el movimiento se hace “por miedo a su ilegalización” y reprueban “sufrimientos inimaginables”. Esto coincide con la recta final para las elecciones autonómicas, que se celebran el 15 de marzo.
El BOE detalla este 2 de enero el proceso efectuado por la Dirección General de Patrimonio Cultural de Castilla y León y sus motivos para defender el conocido como Toro Jubilo. Entre sus argumentos destacan que “es el único ejemplo de la modalidad de toro de fuego que se desarrolla” en esta comunidad, pues suele darse más habitualmente en zonas mediterráneas, que “constituye un rasgo identitario de la localidad, participando activamente sus vecinos” y que “es singular” porque “el animal no es sacrificado”. La Junta alude a que en 1510 en Medinaceli ya se mencionaba un evento taurino similar bajo la condición de indultar luego al astado.
La tradición se celebra en la noche del sábado más cercano al 13 de febrero, día de San Arcadio, Eutiquiano, Pascasio, Paulino y Probo. Las reliquias de estos mártires se llevaron desde el norte de África hasta Medinaceli sobre un toro que llevaba fuego en sus cuernos, según la leyenda. Actualmente se conmemora sacando los mozos al toro de los toriles a la plaza Mayor, donde se improvisa un coso, atándolo a un poste y poniéndole en la cabeza una tela con una estructura metálica con bolas de pez que luego serán prendidas. El morlaco es protegido con unas estructuras de madera y es embarrado para que no se queme, si bien durante el evento el animal trata desesperadamente de desprenderse de la amenaza de las llamas. El toro es recortado durante una hora aproximadamente para luego apagarse el fuego, ser devuelto al toril y remitido a la dehesa tras el indulto, aunque hay ediciones en las que el evento se alarga porque se apagan las teas y deben encenderse de nuevo.
