Quién fue... José Luis Ponce, el futbolista que acabó en cárcel por ser atracador de bancos
Jugó en Primera en el Elche, el Córdoba y el Real Murcia, antes de tener problemas de adicción a las anfetaminas.
Vamos a cerrar la semana con una peculiarísima historia de un futbolista que tras tener una más que decente carrera profesional, se perdió por unos derroteros insólitos para un exjugador. Se trata de José Luis Ponce.
José Luis Ponce Alcázar nació en Zeneta, una pedanía de la ciudad de Murcia en el límite con la provincia de Alicante, el 27 de agosto de 1942. Formado en la cantera del Real Murcia, este lateral derecho debuta como profesional con 19 años en el Orense, en Segunda División, en la temporada 1961/1962.
Con el equipo gallego disputa dos temporadas de escaso bagaje a nivel de partidos, así que en 1964 ficha por el Constancia de Inca balear, también en Segunda. En este equipo encuentra continuidad y en 1966 lo contrata el Elche, que está en Primera. Debuta en Primera precisamente en el Santiago Bernabéu. Frente a él tenía por banda izquierda nada menos que a Paco Gento. Pirri, Zoco, Amancio, Grosso o Sanchís padre completaban aquel equipo legendario.
Aquel año disputó 25 partidos, pero en su segunda temporada en el equipo franjiverde jugó poco y tras una exótica y breve aventura en los Toronto Falcons de Canadá, en 1968 lo ficha el Córdoba, que también estaba en Primera entonces. En su primer año desciende a Segunda, pero se queda una temporada más en el equipo califal hasta que en 1970 lo ficha el Calvo Sotelo de Puertollano, que estaba en Segunda. El equipo manchego descendió a Tercera en 1971.
Es entonces cuando Ponce ficha por el Real Murcia, el equipo que dejó de juvenil, con casi 30 años de edad. Llegó estando los pimentoneros en Tercera, y encadenó dos ascensos seguidos para plantarse en Primera con el club de su tierra en 1973. Curiosamente, debuta en Primera con el Murcia en un escenario conocido: el Bernabéu.
Esa sería su última temporada como jugador profesional. Y es que de puertas para adentro, Ponce tenía un problema: estaba enganchado a una anfetamina, la Centramina, hoy ya retirada del mercado y que en los 70 se usaba como estimulante.
En aquella época sin controles de dopaje, este medicamento de venta libre se usaba por estudiantes y deportistas con cierto descontrol, y en el caso de Ponce, supuso el final de su carrera y su entrada en la delincuencia.
Las deudas le llevan a robar un coche en Madrid y perpetrar un atraco en el Banco Ibérico de Murcia, disfrazado con barba falsa y armado, en el que se lleva algo más de un millón de pesetas. Era octubre de 1974. Apenas un mes después, da otro golpe en la Caja Rural de Orihuela, llevándose unas 200.000 pesetas e hiriendo a dos empleados de la caja de ahorros, que mostraron resistencia, con la culata de la pistola que llevaba.
En las Navidades de 1974 es detenido en Murcia. Fue juzgado y condenado a seis años de cárcel, que cumplió en la ya No obstante, su buen comportamiento y el hecho de hacerse cargo de un equipo de futbito en la prisión hizo que no cumpliera íntegra la pena. Al salir se rehabilitó, se reconcilió con su familia y enfocó su vida profesional a ser agente de futbolistas.