Ramón Mayrata, especialista en ilusionismo: “En cada época la magia es algo distinto”
SOURCE:El Pais|BY:Jimina Sabadú
El antropólogo y ensayista publica ‘La belleza de la magia’, libro en el que confluyen chamanismo, ciencia y sociología
Ramón Mayrata (Madrid, 73 años) llega a la novela desde la magia y a la magia desde la fascinación. Encuentra en la palabra el conjuro que hace comprensible el mundo. La cita con él es en la Fundación Juan March de Madrid, a cuya biblioteca acude con frecuencia para consultar su colección de ilusionismo. Acaba de publicar La belleza de la magia (Eolas Ediciones), un breve pero absorbente ensayo en el que toca el chamanismo, la ciencia y la sociología a través del ilusionismo. A su llegada a la biblioteca, dos magos extranjeros que se hallan inmersos en el estudio, quieren conocerle. Él les atiende con gentileza. No importa el tiempo del que dispongamos; la entrevista se quedará corta.
Los magos de La Mandrágora
Ramón acudía en su infancia al estudio de su tío, el ilustrador Pedro Mayrata Serrano, de donde colgaban dibujos de diferentes motivos, pero los que llamaban más su atención eran los dedicados a magos, ilusionistas y chamanes. Con los años se convirtió en escritor y ensayista, pero de sus facetas (antropólogo, poeta, novelista) sin duda la más conocida es la de estudioso del ilusionismo.
“Cuando tenía 17 o 18 años viví varios meses en París y, al volver, me quedé en casa de un mago que había conocido. Él me puso en contacto con magos madrileños (entre ellos Juan Tamariz) de gran nivel, que entonces eran muy jóvenes. Se había creado la Escuela Mágica de Madrid, y eran como siete u ocho magos inicialmente. A la cabeza estaba Tamariz, y otro de los personajes importantes era Arturo de Ascanio, un abogado que había escrito ensayos sobre magia”. Ramón habla con frecuencia de este último para distinguir entre el método y el efecto. “Ascanio habla de que hay una realidad externa en la magia y una realidad interna. Y es verdad, cuando un mago actúa, una cosa es lo que está viendo el espectador y otra es lo que está haciendo el mago”. Ascanio, quien nunca se dedicó profesionalmente a la magia, dejó una huella imborrable en la generación a la que pertenece Mayrata.
“Después de la Segunda Guerra Mundial la magia desaparece prácticamente de los teatros y se refugia en el , y hay dos o tres generaciones de niños que no han visto magia, porque nunca han ido a un club. Y lo mismo ocurre con otra parte de la población que jamás va allí. Ese público se recupera cuando los magos empiezan a hacer magia de cerca (con pequeños objetos), muy poco rentable económicamente, porque se hace para muy poca gente, pero que cuando tú la haces en televisión, es como si le pusieras un telescopio. Y surgieron una serie de locales nuevos en los años 70. El más famoso de todos era , y ahí trabajaban Juan Tamariz y muchísimos magos de su generación”.
Mayrata fue uno de los guionistas de Por arte de magia, programa de TVE de 1982, dirigido y presentado por Tamariz acompañado por Emma Ozores. Pero su etapa televisiva fue breve. Antes de cumplir 19 años sus poemas aparecieron en la antología Espejo del amor y de la muerte (1971), prologada por Vicente Aleixandre y seleccionada por Antonio Prieto. En dicho volumen escribían también Luis Alberto de Cuenca, Eduardo Calvo, Luis Antonio de Villena, y Javier Lostalé. Siguió con el poemario Estética de la serpiente (1972). Ya estudiaba Antropología Social y viaja al Sáhara español, en principio, para cumplir el servicio militar.
Un joven relata el Sáhara español
“Formaron una comisión de estudios y me quitaron de hacer la mili. Una gran fortuna. Como se pretendía dar la independencia al territorio, iba a redactar un libro de historia que sirviera de base a los estudios de bachillerato para cuando fuera independiente el territorio. Hassan II pidió un dictamen en el tribunal de La Haya sobre si el Sáhara había sido independiente o no. Para defender la postura de independencia con argumentos históricos en el tribunal de La Haya. El Ministerio de Asuntos Exteriores se ocupaba de la parte de tratados, etcétera, y nosotros de la historia local. Estuve trabajando allí durante bastante tiempo, hasta que cambió la política española y me tuve que ir, porque nosotros habíamos estado defendiendo algo que de pronto no se iba a producir”, dice con resignación.
“Con los años, yo escribí una novela basada en mi experiencia en el territorio, El imperio desierto. El conocimiento de una sociedad tan extraña como la Saharaui, te permite entender otras formas de vida y de entender el mundo. Ha habido otras novelas sobre el Sáhara, pero sobre acontecimientos posteriores”. Parece que su experiencia allí forme parte de su manera de ver y entender la realidad y las ilusiones.
“El Sáhara, cuando yo lo conozco, es una sociedad que se rige por el pensamiento mágico. Cuando yo estuve en el Sáhara descubrí que había una cofradía religiosa que estaba extendida por Argelia y Marruecos, que en sus ceremonias utilizaba juegos de magia idénticas a los que los magos hacíamos en Madrid. Muchos de los juegos eran parecidos. Empecé a indagar y yo había leído las memorias del mago más famoso del siglo XIX, se llamaba Robert-Houdin, que es un hombre al que los franceses contrataron para desafiar a los santones de Argelia”. Me pide —le habrá pasado ya muchas veces— que no confunda a Houdin con Houdini, y así se lo transmito yo a ustedes, ya que el segundo tomó su nombre del primero. “Los franceses organizan actuaciones de Houdin en Argel e invitan a todos los santones y marabús de las tribus. Houdin saca al escenario a alguno de ellos y hace una serie de juegos en donde los ponen ridículo. Robert-Houdin sentía un gran desprecio por la magia que hacían estos santones, y también un gran desconocimiento. Primero, porque ese tipo de magia se producía en otro contexto. Y en segundo lugar, porque ese tipo de magia era de una gran calidad.”
Un poeta políglota explica lo imposible
¿Podía Mayrata comunicarse con los saharauis? “En el Sáhara se habla harsanía. Lo que pasa es que con una presencia colonial, muchos hablaban también el español o el francés, en el caso de Mauritania, Argelia y Marruecos. Entonces, había formas de entenderse. Yo empecé a estudiar árabe, porque el hasanía es un dialecto del árabe, pero no lo dominé suficientemente como para poder hablarlo con ellos”.
El profundo conocimiento de Mayrata nos lleva al chamanismo. “En el caso de los chamanes, es que se consideraba que la causa no era física, sino que era un espíritu que en este momento estaba impidiendo que una mujer pudiera tener un hijo, por ejemplo. El chamán le explica que un dios o un demonio está impidiéndolo, pero que hay otro espíritu que está a favor, y que él va a interceder y va a conseguir que por fin lo tenga. Como dice Levi Strauss, la función que tienen todas estas cosas es simbólica, pero a través de esa función, logras efectos reales.
Eso lo reforzaban también con la magia ilusionista. Por ejemplo, cuando la mujer ya estaba de parto, se escondían en la boca una piedra negra o un atadillo de pelos. Acercaban los labios al cuerpo de la persona que iba a tener el parto escupían como si hubieran absorbido el mal y se lo mostraban. Era dar visibilidad a aquello que es invisible, como es la curación, etcétera”. La visión que Mayrata tiene de la magia ritual no es, desde luego, la de un engaño pretendido, sino más bien la de un proceso psicológicamente necesario. “No es un truco distinto al que hace un actor cuando se sube a un escenario. No es un truco distinto que hacen directos de cine cuando hace un montaje. No es un truco, una técnica para contar una historia”.
Las muchas vidas de Mayrata
Es imposible abarcar en una hora de conversación la figura y los muchos proyectos emprendidos por Mayrata: la editorial Frakson (fundada junto a Juan Tamariz), el proyecto Maese Coral, revista semestral de ilusionismo, sus novelas (como La sangre del turco), o simplemente el carácter que le hace tratar igual a un recién llegado que a cualquiera de las grandes figuras con las que se ha codeado. Una de ellas, quizás la que más le ha marcado, es la del manco René Lavand, cuyas frases rememora: “Añadiendo poesía a mis juegos, sé que añado poesía al asombro”.
La ficción rasga la realidad y muestra en toda su amplitud el mundo. Había un poema del Conde de Lautréamont que definía lo que era la imagen poética, “el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas” que tanto gustó a los surrealistas. Las ilusiones de los creadores de ilusiones son imágenes poéticas, dos realidades distantes que se aproximan. Cuanto más lejanas y precisas, la imagen será más poderosa, tendrá una mayor potencia emotiva y mayor realidad poética. Creo que la poesía es una fuerza que no tiene que ver con un género preciso, artístico, sino que es la base común de todos”.
Habla sobre su nuevo libro La belleza de lo imposible: “Es un poco la quintaesencia de mi experiencia. No conozco ningún ensayo de estética sobre el ilusionismo, este es el primero. El mundo de la magia es muy evanescente, entonces ¿dónde se encuentra la belleza de la magia? Esa es la pregunta que intento responder. Luego me tengo remontar a los orígenes de la magia, los miedos, al ritual... a partir del Renacimiento, en nuestras sociedades la magia se seculariza, y se convierte en un arte escénico. A partir de ahí hago un paseo por el ilusionismo. En cada época, lo que el espectador ha vivido como magia es algo distinto. La magia se basa en el arte de hacer imposibles”. ¿Cómo son las reuniones para magos? “Puedes encontrarte con un niño de 14 años, un señor de 90, un ingeniero de caminos...”. Menciona las muchas asociaciones de ilusionismo existentes en España.
“La gran capital de la magia en estos momentos es Madrid, adonde acude mucha gente de todo el mundo para aprender. Aquí acuden constantemente magos de todos los países del mundo”. Si fuera un personaje de una película Mayrata sería aquel que concede las claves del misterio que tienen que resolver los protagonistas: el alquimista, el bibliotecario, el librero, el sabio. El espectador sabría que lleva en la aventura más tiempo que los propios protagonistas, y eso abre un nuevo y atrayente misterio.