Rodrygo, la certeza más inesperada con la sequía de Vinicius y la lesión de Mbappé
Tras 32 partidos en blanco, el brasileño ha marcado tres goles y ha dado tres asistencias en los últimos seis partidos
Al llegar el partido contra el Manchester City en el Bernabéu, una de las noches que la directiva del Real Madrid veía como más límite para determinar si lo despedía, Xabi Alonso hizo algo inesperado. Colocó en el once inicial por la derecha del ataque a Rodrygo Goes, al que se le amontonaban los titulares que recordaban que el Real Madrid nunca había tenido un delantero que hubiera pasado tantos partidos sin marcar. Llevaba 32. Pero aquel 10 de diciembre, con un técnico en el alambre que no podía contar con su mejor artillero, Kylian Mbappé, Rodrygo volvió a marcar, despachó una función como las de antes y abrió una pequeña racha de solidez que se mantiene mientras se alarga el vacío de Vinicius y no se despeja del todo la incógnita de qué le permite hacer la rodilla izquierda a Mbappé en la final de este domingo contra el Barcelona (20.00, Movistar).
Desde la noche del City, Rodrygo lleva seis participaciones en goles en seis partidos (tres tantos y tres asistencias), tantas como en los 42 partidos anteriores (un gol y cinco asistencias). En ese periodo Mbappé tuvo cuatro contribuciones al gol y Gonzalo, tres. Han sido semanas de cuestionamiento del proyecto por parte de la directiva en las que el brasileño ha aportado como nadie al sostenimiento de un entrenador por el que se sintió orillado.
Lo dejó entrever el jueves, después de marcarle al Atlético en la semifinal de la Supercopa: “No es bueno para un delantero estar tanto tiempo sin marcar y tanto tiempo sin jugar también. Porque jugaba muy poco. Jugaba pocos minutos, y eso va sumando partidos, pero no suma minutos, entonces es un poco desequilibrada la cuenta”, dijo en referencia a sus 32 partidos en blanco.
Esa cuenta explica parte de su llamativa laguna, que por otra parte no es la primera que atraviesa. En la temporada 2023-24 superó otra que provocó también mucho runrún y que puede añadir perspectiva a la que acaba de dejar atrás.
El brasileño marcó entonces con su primer tiro del curso un gol al Athletic en San Mamés el 12 de agosto y no volvió a anotar hasta el 22 de octubre contra el Braga. Fueron 10 partidos, nueve de ellos como titular, en los que acumuló 800 minutos y 41 disparos que sumaban un valor de 3,63 goles esperados.
En los 32 partidos de la última sequía jugó 1.300 minutos e intentó 38 tiros que supusieron 1,65 goles esperados según el modelo de Opta. Aunque no toda esa época es igual. Hay muchas diferencias entre el tramo que gestionó Ancelotti y el que ha pasado bajo el mando de Xabi. Con el italiano jugó 726 minutos en 12 partidos, 60 minutos de media. Con el tolosarra, la mitad, 29 de media.
Aunque resulta que no es tan sencillo discernir si la escasez de minutos provocaba la sequía o era la sequía la que llevaba a Xabi a no confiarle demasiado tiempo. Sobre todo teniendo en cuenta que el técnico heredó de Ancelotti un futbolista que había jugado sus últimos minutos el 26 de abril en la final de la Copa del Rey contra el Barcelona y luego había desaparecido sin explicaciones hasta una : “Tuve un momento muy difícil a nivel personal. Estuve mucho tiempo sin hablar con la gente. Nadie sabía lo que estaba pasando. Fue un momento muy difícil. No estaba bien ni físicamente ni mentalmente”.