Sebastián La Rosa, médico especialista en longevidad, sobre el plan de alimentación ideal: «Estimula más el desarrollo muscular»
Los horarios en la alimentación se han convertido en una nueva tendencia dentro de la nutrición moderna y hábitos saludables. Y es que si hace poco el foco se centraba en qué comer o cómo hacerlo, hoy la literatura científica añade también una tercera variable que es igual de importante: el cuándo.Este enfoque, conocido como crononutrición , estudia cómo el momento de meternos la comida en nuestra boca influye en los ritmos circadianos y, en consecuencia, en la salud metabólica, el peso y la longevidad.En este contexto se ha pronunciado en una de sus últimas publicaciones en las plataformas digitales el doctor Sebastián La Rosa , especialista en salud integrativa y uno de los divulgadores más activos en las redes sobre bienestar, explica que el cuerpo no procesa igual los alimentos a lo largo del día . El horario de las comidas es crucial para mantener un buen metabolismo y mejorar la digestión«Terminar de comer a las 21:30 sigue siendo mejor que hacerlo a las 23:30», señala el experto, haciendo énfasis en que nuestros órganos tienen un reloj interno que regula la digestión, la sensibilidad a la insulina y la quema de energía.Las investigaciones en cronobiología alimentaria muestran que las comidas nocturnas alteran el sueño, el metabolismo y el equilibrio hormonal. Consumir grandes cantidades de calorías cuando el cuerpo se prepara para descansar reduce la eficiencia con la que se utilizan los nutrientes e incrementa el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina o sobrepeso. El divulgador argentino recomienda que la última comida del día sea ligera, baja en carbohidratos simples y grasas saturadas, y priorice proteínas magras y fibra con pequeñas dosis de grasas saludables, como las mono o poliinsaturadas.El médico sugiere desayunar aproximadamente una hora después de despertarse , apostando por un desayuno rico en proteínas (25 a 30 gramos). «Estimulan mejor el desarrollo muscular que si se consumen por la noche», explica en la grabación subida a Tik Tok e Instagram. Además, los carbohidratos más fuertes -aquellos de mayor índice glucémico o volumen energético- deberían concentrarse antes de las 2 de la tarde , mientras que el almuerzo convendría ser la comida más abundante del día, siempre que los horarios laborales lo permitan.Los horarios ideales de comidas según el doctor Sebastián La Rosa y la evidencia científica: Desayuno una hora después de despertarse. Idealmente rico en proteínas (25-30 g) para activar el metabolismo y favorecer la masa muscular. Carbohidratos complejos antes de las 14:00 h. El cuerpo aprovecha mejor la energía durante la primera mitad del día. El almuerzo debe ser la comida más abundante. Debe concentrar el mayor aporte calórico y nutricional, ajustado a las demandas del día. Evitar cenas tardías. Lo preferible es cenar antes de las 19:00 h o, si no es posible, lo más temprano posible. Cenas ligeras y de fácil digestión. Priorizar proteínas magras, fibra y grasas saludables (monoinsaturadas o poliinsaturadas). Reducir al mínimo los carbohidratos simples por la noche. Disminuyen la calidad del sueño y dificultan el control glucémico. Procurar no comer después de las 21:30 h. Aun si no se logra cenar temprano, terminar de comer antes de esa hora sigue siendo mejor que hacerlo más tarde. Sincronizar las comidas con el ciclo circadiano. Comer en horarios regulares y tempranos mantiene el ritmo metabólico y hormonal en equilibrio. Evitar picar entre horas constantemente. Dejar intervalos claros entre comidas ayuda al cuerpo a regular la glucosa y las hormonas del apetito.La recomendación general coincide con los últimos estudios publicados en revistas como Cell Metabolism o Nature Reviews Endocrinology, que destacan que el metabolismo humano tiene ventanas horarias óptimas. Comer más temprano mejora la sensibilidad a la insulina, la oxidación de grasas y los niveles de energía.

