Sánchez monta un 'teatrillo' en Davos con el Ibex para simular liderazgo
Las milicias de propaganda monclovita han visto una oportunidad de oro para sacar lustre a la deteriorada imagen de su pagador. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se dispone a repetir la pirotecnia política que ya intentó en 2021 con su paseíllo de unos segundos junto al entonces presidente de Estados Unidos , Joe Biden, en la Cumbre de la OTAN. El objetivo es romper la imagen de aislamiento europeo que ha forzado el rosario de casos de corrupción y acoso sexual que atraviesan Gobierno y PSOE en España y, ya metido en harina, trasladar apariencia de que todavía hay partido en esta legislatura colapsada por sus propios socios.La maquinaria de ilusión corre a cargo de un habitual en las tareas de chapa y pintura menos confesables de La Moncloa , Manuel de la Rocha. El titular de la Oficina Económica trabaja en un doble eje. De una parte, se ocupa de las ideas fuerza que van aportando los batallones de asesores para que Sánchez pueda llevarse titulares -lo de buenos es que sean positivos- durante su estancia en Davos los próximos 20 y 21 de este mes. Papel crítico es el que juegan los medios internacionales , muy especialmente cadenas de TV, para que el presidente Sánchez pueda desarrollar su número estrella como garante del europeísmo y anti-Trump. Sobra decir que con preguntas incómodas sobre Venezuela, José Luis Rodríguez Zapatero o fruslerías domésticas como José Luis Ábalos, Santos Cerdán o los prostíbulos familiares. La segunda tarea del soldado De la Rocha es poner en órbita a los satélites artificiales de las compañías participadas que acudan a Davos para que sus intervenciones estén alineadas con la de Sánchez, no vaya a ser que alguno no critique lo suficiente al actual presidente norteamericano, Donald Trump, y haya que incluirlo rápidamente en la lista sanchista de «grandes desconocidos». Obligada es también la foto filandón del amo rodeado de los principales ejecutivos del Ibex, o lo que va quedando de él, que se note quién tiene todavía el BOE por el mango .El lema de la presente edición de Davos, una cita anual en la que vaya quien vaya y pase lo que pase siempre sale ganando Ana Botín, es «El espíritu de diálogo» , un balón botando para que Sánchez despliegue su retórica 'cantinflesca', que lo mismo le vale para blanquear a la flamante presidenta interina venezolana , por obra y gracia trumpista, Delcy Rodríguez, que el pacto ventajista con Oriol Junqueras. Otras líneas argumentales como la cooperación a gran escala, la innovación responsable y la construcción de prosperidad serán también las vías sobre las que discurrirá un convoy trucado de origen para tratar de abrir un respiradero internacional en una acción de gobierno que asfixia a Sánchez y los suyos desde hace varios meses.El 'teatrillo' sanchista se envolverá con el habitual papel de celofán de la defensa del derecho internacional y las apelaciones a una ONU obsoleta a la que lo ocurrido en Caracas ha mostrado sus miserias. El Gobierno quiere que la expedición al foro suizo sea una suerte de convoy trucado para tratar de abrirse un respiradero internacional De invasión a invasión, el desembarco sanchista en Davos coincide con el primer aniversario de la toma de Telefónica por parte del Estado tras decidir el recambio en la cúpula -salió entonces José María Álvarez-Pallete y desembarcó Marc Murtra-, y cabe esperar que De la Rocha se haya tenido que aplicar algo para que la visión del actual presidente de la operadora encaje como un guante en el atlas de Sánchez . Mucha consolidación, mucho gigante europeo y mucha tralará -ese que tanto le gusta al equipo de asesores monclovita y demás satélites sanchistas- porque a la hora de la verdad los expertos del sector aseguran que el paso en Europa lo marca Deutsche Telecom, quien mantiene una presencia sólida en Estados Unidos que, por cierto, distiende su negocio. Mientras tanto, Telefónica sale de la Bolsa de Nueva York alegando que era muy alto el coste de reportar al temido regulador de bolsa y valores -la SEC-, aunque ahora que Trump supervisa y revisa todo en Venezuela -y más las compañías estratégicas- igual termina siendo un viaje para el que no hacían falta alforjas. Como dato elocuente, Bruselas y la City londinense están alarmadas por el número creciente de empresas que piden dejar de cotizar en Europa para hacerlo en Estados Unidos.Trump prepara su foto con los grandes señores del petróleo norteamericanos (Exxon, Chevron y Conoco), para repartirse el crudo de Venezuela, y Sánchez ultima la suya con un Ibex dividido entre sujeciones políticas, acatamientos y repliegues tácticos. Miraremos con lupa las caras de Murtra, Carlos Torres (presidente de BBVA) y de Ignacio Sánchez Galán (presidente de Iberdrola). Eso sí, ya digo, Botín ganará de todas todas.