Sortu diluye su estructura en Bildu mientras mantiene etarras en su dirección
En un momento histórico considerado «clave» por sus máximos dirigentes, la izquierda aberzale pasa por una reconfiguración. EH Bildu, en su intento por llegar a mayorías amplias que le den la llave de los gobiernos del País Vasco y Navarra, ha visto como surgía a su izquierda el Movimiento Socialista (MS). Una organización que con un programa comunista ortodoxo y de agitación crece poco a poco aprovechando el descontento en una parte de su base (sobre todo juvenil), descontenta con el viraje de Bildu hacia un discurso más pragmático y su progresiva «institucionalización». Es ahí donde se enmarcan diversos cambios internos que vienen produciéndose en Sortu, el núcleo que dirige 'de facto' el partido de Arnaldo Otegi, con la vista puesta en el ciclo electoral que se abre en 2027 con municipales y forales en el País Vasco. El pasado mes de junio, el partido heredero de Batasuna adelantaba su IV Congreso Nacional, previsto según sus Estatutos para enero del año que viene. Un movimiento para renovar su Consejo Nacional (órgano de dirección) y actualizar una hoja de ruta cuyo primer esbozo veía la luz a finales de octubre con la ponencia 'Herri gogoa' (voluntad popular, en euskera). Ese primer texto abordaba la evolución del partido matriz de EH Bildu en los últimos 15 años, para redefinirlo y adaptar su misión de «liberación nacional» a la situación actual, anunciando variaciones en su organización y funcionamiento que ya venían produciéndose en el día a día, según reconocen. La guía definitiva todavía está en proceso de redacción tras ser sometida a debate en las asambleas de «mas de un centenar de municipios» , de acuerdo con el partido, y haberse incorporado «decenas de enmiendas». Sin embargo, es previsible que las líneas maestras no difieran del primer documento base elaborado por la dirección saliente. Éste reconocía la falta de impulso popular para llevar a cabo el proyecto independentista en Euskal Herria (País Vasco, Navarra y el país vasco francés, en el imaginario aberzale) con la necesidad de un nuevo «impulso nacional», y apuntaba a la transmutación de Sortu de partido en «movimiento» y su apuesta por reforzar aún más EH Bildu como instrumento electoral. Noticia Relacionada estandar Si El rebrote de la 'kale borroka': la vía comunista toma banderas en el pulso de la juventud radical del País Vasco y Navarra Gerard Bono GKS responde a la campaña de «activación» de Ernai con 130 actos y dos manifestaciones en Bilbao y Pamplona para principios de 2026El documento inicial, al que sí ha tenido acceso el diario Gara, celebraba el avance de los últimos años situándose «en el centro del escenario político» y con posibilidad de «ampliar aún más el terreno de juego», pero admitía una «falta de tensión» en la militancia, dada la falta de capacidad para «activar la decantación independentista» de forma mayoritaria. Así, en línea con la trayectoria que sigue la izquierda aberzale desde que ETA depusiera las armas en 2011, propone que, aunque sin renegar de él, su «identidad» no se base únicamente en ese pasado marcado por la violencia de la banda terrorista. Su «misión» ahora sería la de «dar raíces al árbol del independentismo de izquierdas, que debe aglutinar a sectores cada vez más amplios».Apuesta por transformar la función del partido en una suerte de «factoría de cuadros políticos», reduciendo «la vida interna» para posibilitar que su militancia haga su aportación principal en «dinámicas reales y efectivas» . Esto es, una estructura con un eje central formado por los 15 miembros del nuevo Consejo Nacional, encargados, entre otras tareas, de coordinar «talleres» enfocados a tejer la «red general de relaciones que será la que garantice la cohesión, extensión, integridad y unidad». De esta forma, «Sortu no tendrá grupos estructurados en pueblos y barrios , ni planificación integral».Un cambio que en la práctica supone la disolución de su estructura territorial, y que, según trasladan fuentes con décadas de experiencia en el ámbito de la izquierda en el norte de España, no forma parte de una estrategia destinada a marcar el paso. Más bien al contrario, es obligada por las circunstancias, derivando de esa «falta de tensión» en los cuadros que admite la propia dirección y que contrasta con la frenética actividad a la que somete el Movimiento Socialista a su militancia a través de una movilización constante. En el caso de Sortu llama la atención que mientras en el último Congreso, celebrado en 2021, votaron cerca de 8.000 personas según el digital Berria, en el actual han participado únicamente 2.000 miembros. Es en este contexto donde cobra sentido la elección de las candidaturas 'oficialistas' para el próximo Consejo Nacional, que salvo sorpresa mayúscula (todavía pueden presentarse alternativas) ratificarán entre el 21 y el 23 de enero los militantes. Dando relevo a Arkaitz Rodríguez, cuyo protagonismo creciente en EH Bildu le coloca como más que probable sucesor de Otegi, Sortu propuso la semana pasada como nuevo coordinador general a Xabi Iraola Larraia (Igeldo, 1993), al que presentaba como uno de los fundadores de Ernai, las juventudes del partido que mantienen un choque con Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), el sector juvenil del MS. De las 15 personas propuestas en la plancha del Consejo Nacional nueve forman parte de la actual cúpula y las otras seis son nuevas, «procedentes de la militancia en el movimiento estudiantil y juvenil» . De cinco de ellas (Oihane Agirre, Paul Laka, Maialen Kortabarria, Asier Zamorano y Maialen Arteaga) Sortu reivindica expresamente su paso por Ernai. Entre las que repiten figuran Ohiana San Vicente como «responsable de relaciones» y Haimar Altuna como «responsable de la resolución de las consecuencias del conflicto». Ambos fueron condenados en junio por la Audiencia Nacional a dos años de cárcel (no entrarán en prisión) por organizar más de un centenar de homenajes a expresos de ETA (ongi etorris) entre 2016 y 2020. También lo hace David Pla, uno de los últimos jefes de ETA e identificado como el encargado de leer el comunicado del «cese definitivo de la actividad armada» en 2011, en la labor de «responsable de la escuela política» de Sortu. Con esta mezcla «intergeneracional» el partido pretende «reunir y tejer distintas miradas para construir Euskal Herria: tanto la experiencia acumulada en la trayectoria militante de la izquierda abertzale como la derivada de las organizaciones y luchas sociales de la izquierda abertzale en el nuevo ciclo político».
