Soto Ivars: «Leer ABC de estudiante me producía una sensación punki»
El periodista, ensayista y gran polemista Juan Soto Ivars (Águilas, Murcia, 1985) es hoy noticia porque se incorpora como firma de opinión en ABC. Después de una carrera brillante en 'El Confidencial', donde ha escrito durante los últimos años, abre una nueva etapa, que coincide además con el gran éxito de su libro sobre las denuncias falsas en violencia de género , 'Esto no existe' (Debate), que sigue en los primeros puestos de ventas y ha logrado abrir una conversación pública inédita. El nuevo columnista escribirá en ABC los martes y los domingos, de manera fija, en las páginas de Opinión y hará productos audiovisuales para la edición digital. Soto Ivars es un pensador acostumbrado a opinar contra corriente, y ha publicado, además, algunos libros que señalaron la guerra cultural, como 'La trinchera de letras', y la cultura de la cancelación, sobre todo 'Nadie se va a reír', en el que denunciaba lo ocurrido con Anónimo García, que acabó en prisión por una performance irónica sobre la sobrerreacción en torno al caso de violación de 'La manada'. Antes de leer sus columnas, conversamos sobre el periodismo y la situación de esa batalla cultural.Noticia Relacionada Sin noticias del fin estandar Si Ensayos, memorias y periodismo en el rugido de un tiempo oscuro Jesús García Calero Los mejores libros de no ficción publicados en 2025 buscaron ejemplos en la historia, testimonios, sin olvidar el presente ni las grandes aventuras-¿Para qué periodistas en estos tiempos? -En estos tiempos los periodistas tenemos algunas funciones menos que antes. Hay mucha gente que transmite, retransmite, algunos informan incluso. Pero los periodistas siguen haciendo falta porque son los únicos que tienen la obligación ética de comprobar si lo que están diciendo es verdad o mentira. Y ya solo por eso creo que sigue teniendo valor. -¿Y cuál sería el peor error de un periodista hoy en día? -Está muy disputado. Cuando vas a una rueda de prensa de un político y ves que muchos periodistas simplemente transmiten sin el más mínimo cuestionamiento la sopa que sueltan los políticos, ves a gente que está haciendo solo el principio del trabajo. Los políticos están intentando quitarse de en medio a los periodistas y expresarse solo a través de las redes sociales directamente con su votante. Y cuando el periodista le hace un favor a eso que quiere hacer el político está haciendo un mal trabajo.«Estamos en una guerra cultural en la que la derecha ha renunciado durante muchos años a presentarse y ha utilizado las armas que generosamente le ofrece la izquierda cultural» Juan Soto Ivars Columnista de ABC-¿Corren malos tiempos para la crítica? -Corren malos tiempos para la gente interesada en que se critiquen sus puntos de vista. Estamos en un proceso, en el que los periodistas participamos, que consiste en hablar para nuestra trinchera, para los que tenemos convencidos. Como si hubiéramos renunciado a convencer al que piensa de manera distinta o no está convencido del todo. Hay un desafío muy interesante que es convencer a una sola persona de que estaba equivocada antes de leer nuestra información. -Un hombre bueno.-Con un hombre bueno valdría.-¿Estamos en una guerra cultural? -Sí. Estamos en una guerra cultural en la que la derecha ha renunciado durante muchos años a presentarse y ha utilizado las armas que generosamente le ponía en las manos la izquierda cultural.-Que tienen el cañón hacia atrás. -Sí, como esa pistola de agua que si le das te dispara a ti en la cara. Yo creo que la derecha se está poniendo las pilas mal porque está entrando a la batalla cultural a intentar disputar un territorio en lugar de a ofrecer alternativas a las narrativas clásicas. Pero como ya llevamos suficientes años de batalla cultural y la gente está bastante hastiada de los fenómenos de censura y de persecución yo creo que hay un muy buen momento para simplemente plantear alternativas que no tienen ni siquiera por qué ceñirse a una de las dos ideologías típicas. En la Redacción de ABC Juan Soto Ivars visitó ayer la Redacción y estuvo conversando con el director adjunto, Agustín Pery, la subdirectora Elena de Miguel y el responsable de Opinión, Jesús Lillo, entre otros. Posó también delante de una imagen de Mingote IGNACIO GIL-¿Por qué?-Porque hay mucha hambre y mucha sed en el público de encontrar mensajes alternativos a la cultura dominante hegemónica, que en España ha sido, desde la Transición, la progre, por así decir. Y no necesariamente lo que hay que darle es cultura antiprogre.-Algún ejemplo.-La película 'Los Domingos', por ejemplo, explora alternativas al atrincheramiento cultural y dice: mira lo que hay aquí. Estamos en un momento muy bueno para eso. -El éxito de esta película o del disco 'Lux', de Rosalía, desorienta a los políticos.-Y al público también. La polarización nos ha esclerotizado y nos ha abocado a la pregunta falsa: ¿esto que estoy viendo va conmigo o contra mí? Y parece que hay que responder a eso cuando es una pregunta absurda. Tengo la impresión de que eso se está rompiendo porque los productos culturales panfletarios en los últimos quince años son muy malos.«Pasó con la Muerte de Robe. Publiqué un artículo que generó una reacción de: '¿pero quiénes sois vosotros, fachas, para hablar de nuestro Robe?' No os dais cuenta de lo bueno es que también le guste a cuatro fachas» Juan Soto Ivars Columnista de ABC-Y repetitivos. ¿Qué hace diferentes a los que cita?-El mercado es sabio y está premiando productos imprevistos, que sobrevuelan esa bipolaridad. Pienso que 'Lux' y 'Los Domingos' serían dos casos, o las novelas 'Los Escorpiones' y 'Panza de Burro'; de vez en cuando llega algo que atraviesa las líneas porque está hecho desde la honestidad de un artista o de un grupo de artistas que simplemente tienen esto que decir y lo echan ahí. Y son los críticos los que intentan condenarlo o barrer para casa. Se vio con la muerte de Robe.-¿Qué ocurrió?-Yo escribí un artículo necrológico porque a mí Extremoduro me gustaba mucho de joven. Bustos escribió también. Ambos fueron polémicos porque generaron una reacción de: «¿pero quién sois vosotros, fachas, para hablar de nuestro Robe?» Y es como que ¿no os dais cuenta de que lo bueno de Robe es que también le gusta a cuatro fachas? En periodismo pasa también. -Pasó lo mismo con el 'Bella ciao' de 'La Casa de Papel'.-Y pasa con el periodismo: hay un premio por ser de trinchera, pero hay otro por romper esa limitación y a tus lectores plantearles ciertas preguntas que a lo mejor ellos por comodidad no se habían hecho.-¿Cómo reaccionan sus lectores cuando les lleva a un terreno incómodo? -Yo he hecho toda esta carrera de columnismo bajo la premisa de que los lectores son los amigos que tengo, no los conozco, pero yo escribo como si hablase con amigos. Me suelen permitir bastante, pero cuando no están de acuerdo con el artículo, me dicen: «hoy la has cagao». Si tú escribes con honestidad, la gente acepta que a veces lo que tú piensas choque contra su forma de ver el mundo. Igual que pasa con los grupos de amigos.-Hoy muchos amigos ya no hablan de política…-Yo he vivido doce años en Cataluña. Allí vi cómo el proceso de polarización en torno a la independencia empezaba a romper grupos de amigos y en la España de Sánchez lo he vuelto a ver que, por la política, había amigos que dejaban de quedar. ¿Por qué digo lo de que a mí me gusta escribir como si hablase con mis amigos? Porque la amistad es lo contrario de la polarización.Un momento de la entrevista IGNACIO GIL-Pero el paisaje político es de un poder desatado.-Aquí lo que pasa es que tenemos tantos poderes para elegir... Hay una palabra que está rota ya, que es contrapoder. Porque en un ambiente polarizado es fácil que siendo contrapoder de algo seas propoder de otra cosa. Un contrapoder de verdad es el que no tiene éxito, es el de quien termina en la cárcel sin amigos. Una vez que ya rompes esa cúpula de censura y tienes éxito con el mensaje y la gente lo escucha y rompes la espiral del silencio, ya no hay contrapoder. Con mi último libro ha pasado, ha abierto un campo nuevo.-Ha cartografiado un problema que existía, que estaba invisible.-Ha habido abogados y víctimas de esto contándolo desde tiempo atrás en blogs. Eso sí ha sido el contrapoder. La gente que lo ha estado contando en internet durante muchos años antes de que saliera el libro, eso sí era un contrapoder. Porque se enfrentaban a una unanimidad que era falsa. Esa unanimidad ya no está. -Antes de 'Esto no existe' escribió un ensayo sobre el caso de Anónimo García. Eso era un contrapoder, porque acabó en la cárcel...-Exacto. Y el libro lo sacó de la cárcel. Porque tuvo mucho eco, en la sentencia del Constitucional venían los mismos argumentos. Y lo bonito de ese libro es que te demuestra cómo a veces se produce una injusticia porque no se ha contado bien una historia. Y eso es lo importante del periodismo. El periodismo tiene la obligación de contar bien las historias para intentar que no ocurran ciertas injusticias. -Su cancelación fue brutal.-Su vida se fue al garete, lo echaron del trabajo, Greenpeace, él fue condenado, todo por una ironía. -Hemos creado el ritual público del señalamiento.-Es lo que más éxito ha tenido en la sociedad moderna. Claro. Y fíjate que el señalamiento también ha actuado como un contrapoder. ¿Qué fue el MeToo sino un contrapoder? ¿Cómo te cargas a Harvey Weinstein? Pues con un contrapoder. ¿Y luego qué pasa? Que el mismo movimiento, como pasa con todas las revoluciones, empieza a fabricar víctimas injustas y empieza a usar la misma dinamita que usa con Harvey Weinstein contra gente que no ha hecho nada. Y a partir de 2017 se convierte ya en... En un tribunal alternativo. En la noticia del otro día, noticia entre comillas, de por qué hay que quitarle el nombre al aeropuerto de Madrid.«La cancelación es lo más cercano que tenemos en el siglo XXI y en el Occidente laico al proceso de herejía. Hemos sacado a la luz esta impureza que te convierte en intocable para todos los demás» Juan Soto Ivars Columnista de ABC-¿Cómo es la cancelación desde dentro?-Es lo más cercano que tenemos, en el siglo XXI y en el Occidente laico, al proceso de herejía. El cancelado recibe el Sambenito, pero hemos sacado a la luz esta impureza que lo convierte en intocable para todos los demás. Quien toque a este impuro será considerado también suspecto de herejía. Lo que hace la cancelación es dejar solo a un tipo que o no ha hecho nada o no ha hecho algo tan grave, y no se ha podido defender de aquello de lo que se le acusa. -Con aspecto de linchamiento.-Porque es sumarísimo. Este ha sido el mayor retroceso en términos de justicia que hemos tenido la ocasión de experimentar en nuestra sociedad. Es alucinante lo que hemos vivido, y lo hemos vivido entre vítores de que se estaba haciendo justicia, por fin. Esto ha sido una bestialidad, y ha empezado como un contrapoder, o sea que cuidado con los contrapoderes, que muerden.Noticia Relacionada CHARLA EN VÍDEO estandar No Juan Soto Ivars: «Hay mujeres que están utilizando al Estado como esbirro para maltratar a hombres» REBECA ARGUDO El escritor y columnista ha publicado su libro 'Esto no existe: las denuncias falsas en violencia de género', un éxito editorial que le ha valido insultos y amenazas, pero también apoyos-Cambiemos de tercio. ¿De dónde le viene la veta periodística?-Tener una columna de opinión no era algo a lo que yo aspiraba. Tuve la suerte también de que el en 'El Confidencial' me animaron a hacer lo que ya estaba escribiendo en redes, y me dejaron jugar. No sé si leían lo que escribía, la norma era: allá tú.-Algo que nunca falta en sus textos es el humor.-Yo con mis amigos hago bromas, y las hago escribiendo. Pero no es humor, es ironía. No me parece que la ironía sea una cosa para hacer gracia. La ironía es buena para pensar, porque te obliga a pensar desde el otro punto de vista. Me ha ayudado mucho, por ejemplo, a descubrir errores míos. Yo a veces he aplicado un discurso irónico desde una certeza mía para atacar la otra certeza, la certeza contraria, y he descubierto que en la certeza contraria había cosas más que rescatables para mí. -¿Y cómo ha vivido el trabajo de columnista cuando desde el Gobierno empezó a insultarse a los medios?-Pues muy contento. Tener al poder en contra, esto en ABC lo habéis visto perfectamente, es la mejor manera de trabajar. Lo que te tiene que preocupar es que el gobierno te guste, claro. Ahora que el gobierno te considere basura y lo digan, esto ha sido inédito. Ahí está Oscar Puente. Todo esto será recordado como un momento periodísticamente glorioso. Todos los medios, 'El Confidencial', el ABC, el 'Objective', el Vozpópuli', 'El Mundo', han desmontado toda la ficción alrededor del gobierno de progreso y de limpieza contra la corrupción, todo ese trabajo que luego se ha convertido en procesos judiciales, y que ya veremos cómo termina la cosa.«Admiro en ABC ese arrojo para decidir línea editorial, para decir: la derecha tiene que ir por aquí, pero nosotros somos el ABC, vamos a hacer lo que debemos, lo que nos dé la gana, lo nuestro» Juan Soto Ivars Columnista de ABC-¿Que le sugiere su nueva etapa en ABC?-A mi yayo Juan le gustaba el ABC por las grapas. Cuando compraba otro periódico, lo cosía con una máquina de coser. Yo veía el ABC, antes de leer el ABC, en casa de mi abuelo Juan, que hacía pantalones. Hay periódicos que están en el paisaje familiar, al final. Me hacía unos barcos muy bien hechos de papel con las páginas del ABC.-¿Y ya de lector?-Cuando empecé a interesarme por las noticias, que fue a partir de la universidad, yo leía muchas veces el ABC. Alguien de mi raza, 18 años, con greñas, con camisetas de heavy metal, que estudia periodismo y que le toca ser progre, al leer el ABC en el vagón del metro me producía una especie de sensación de punky de verdad, ¿sabes? Tenía algún compañero de clase, entonces, todavía en la carrera, que tenía vergüenza de leer medios de derechas. Y a mí me molaba, me parecía desafiante.-¿Por qué?-Tras los atentados del 11M, vino la teoría de la conspiración, y yo recuerdo muy bien cuando el ABC tomó la decisión editorial: nosotros aquí nos plantamos. Yo creo que esa es la primera cosa que recuerdo de ABC, que fue precisamente en un momento en el que la oposición de derecha era dura y de mucha -entonces se llamaba así- crispación. Aquel ABC tomó la decisión más difícil, que era decir: en vez de echarnos al barro, vamos a intentar tener un perfil propio y criticar a estos tíos del gobierno por lo que nosotros decidamos. Recuerdo haberlo hablado también en clase, recuerdo que fue algo que se comentaba en las universidades. -Así que, ¿qué espera de esta etapa?-Acabar aquí yo lo uno con eso, que luego he visto en otras ocasiones en ABC, que es ese arrojo para decidir, para decir: la derecha tiene que ir por aquí, pero nosotros somos el ABC, vamos a hacer lo que debemos, lo que nos dé la gana, lo nuestro, ¿no? Y también me hace mucha gracia estar aquí porque tengo muchos amigos.-¿Además de los amigos lectores?-Ha pesado mucho en mi decisión que aquí escribe gente como Karina, Juan Manuel de Prada, Rebeca Argudo, Margarito [José F. Peláez]. Tengo la impresión de que voy a un lugar de amigos, y el hecho de que sean tan diferentes, tú dime que tiene que ver Juan Manuel de Prada con Rebeca Argudo, hace que piense que aquí voy a estar muy a gusto. «Yo he votado a Pedro Sánchez, que era un tipo que decía -yo vivía en Cataluña- que iba a traer a Puigdemont. Esposado, prácticamente. El sheriff de España iba a ser» Juan Soto Ivars Columnista de ABC-Ese ambiente de amistades diversas contrasta con la política polarizada… -¿Tú sabes que yo voté a Pedro Sánchez? Yo siempre he sido un socialdemócrata desangelado, no sé, he votado un poco así, esta mierda, esta mierda. Y yo recuerdo haber votado a Pedro Sánchez, que era un tipo, como yo vivía en Cataluña, que era un tipo que decía que él iba a traer a Puigdemont. Esposado, prácticamente. El sheriff de España iba a ser. Y que Bildu, sí, había matado a miembros de su partido. Yo recuerdo haber votado a ese tipo. Por que iba a luchar contra la corrupción, hizo una moción de censura, la hizo con un tal Ábalos, el nuevo PSOE, contra la corrupción.-Una gran desilusión, o que nos han colado una gran ficción.-Desde los indultos, he visto cómo gente que votó igual que yo, al recibir la constatación de que, con perdón, les estaban meando en la cara, le defendían. No ha sido un ejercicio de ficción, lo que hemos visto con el sanchismo ha sido un ejercicio de ensoñación colectiva, en el que mucha gente razonable, que esto era lo peor de todo, que no eran gilipollas, mucha gente razonable, comulgaba con unas ruedas de molino nunca vistas. «Por lo menos no está la extrema derecha».-¿Y la conclusión?-Por lo menos no nos gobierna la extrema derecha [sonríe], y lo más bonito de todo es que vamos a acabar siete años en un país más desigual, en un país con más pobreza infantil que antes, con más pobreza energética que antes, con los precios de la vivienda desbocados, en un país donde se vive peor, y a este proceso le vamos a llamar de siete, ocho, van a ser nueve años al final, parece, el gobierno de progreso. - Pero hay una sensación de hundimiento-Ahora nos empezamos a enterar de por qué Huawei tiene en España el papel que tiene, a ver por qué un zapatero volaba con PDVSA... Yo quiero saber por qué José Bono hace vídeos con sus hijos en una casa tan bonita, por ejemplo. Quiero saber por qué las hijas de Zapatero borraron la web, las redes sociales de su empresa justo cuando los informes de la UDF. Quiero saber por qué Plus Ultra ponía su avión a disposición de Venezuela y de Díaz-Canel en Cuba. Lo más misterioso ha sido nuestra política exterior.-¿Han cambiado muchos ejes, sin pasar por el Parlamento?-Quiero que se sepa, como mínimo, un 10% de por qué el Sáhara está con Marruecos, qué pasa con la trama de los hidrocarburos, qué está pasando ahí, por qué tantos socialistas tienen doble nacionalidad dominicana. Yo hay cosas que quiero saber. Habrá que leer los periódicos, a ver si... Habrá que leer.

