Stephen Miller, la voz más radical cerca de Trump
El consejero de política interna, uno de los asesores más influyentes de la Casa Blanca, aboga por la anexión de Groenlandia y será uno de los tutores de Estados Unidos en Venezuela
Cuando Stephen Miller declara que Estados Unidos tiene derecho a anexionarse Groenlandia hay que escucharle. O cuando habla de cualquier otra cosa. Este hombre de 40 años, amante de los trajes a medida y oficialmente jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca, es pese a su cargo anodino uno de los personajes más influyentes del Gobierno en Washington. Quizá el que más aparte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que confía en él de modo absoluto. Defensor de ideas ultraconservadoras, Miller es su ideólogo de cabecera, su asesor en política interna y el autor de algunas de sus iniciativas más duras, incluida su estrategia de deportaciones masivas a toda costa contra la inmigración. Y su mano se extiende, cada vez más, también a la política exterior.
Sus ideas ultranacionalistas encajan como un guante con la visión del mundo de Trump en la que Estados Unidos dicta los términos mediante la transacción o la coerción —la primera para los países amigos, la segunda para los gobiernos más díscolos—, mientras se respeta el espacio vital de otras grandes potencias y el resto de países se convierten en meros vasallos que acatan las directrices sin derecho a opinar.

“Vivimos en un mundo en el que podemos hablar todo lo que uno quiera sobre sutilezas internacionales y demás, pero vivimos en un mundo, el mundo real, que está gobernado por la fuerza, gobernado por la dureza, gobernado por el poder”, sostenía el lunes en una entrevista para la cadena CNN en la que defendía que Estados Unidos puede hacerse con Groenlandia porque “somos una superpotencia” y que ha desatado la preocupación de las cancillerías europeas. “Estas son las férreas reglas del mundo desde el principio de los tiempos”, remachaba.
Esta visión suya empapa la nueva política exterior de Trump expuesta de modo descarnado en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada el mes pasado, en la que la Casa Blanca declara el continente americano su gran prioridad y establece como los principales riesgos internacionales que afronta la inmigración y el narcotráfico, las grandes fobias de Miller.
El asesor de política interna de la Casa Blanca va a ser, junto al secretario de Estado, Marco Rubio; el jefe del Pentágono, Pete Hegseth; y el vicepresidente, J.D. Vance parte del cuarteto que va a coordinar la tutela estadounidense de Venezuela después de Nicolás Maduro. Miller será el responsable de decidir la estrategia política —paralela a la económica, basada en el sector petrolero—. Se espera que esa estrategia se centre en revertir la migración masiva venezolana hacia Estados Unidos y en cortar de raíz el narcotráfico.


