Toni Cazorla: «A las mujeres saudíes les gusta su forma de vida porque se sienten súper protegidas»
La llegada de Cristiano Ronaldo a Riad, hace ya tres años , cambió por completo el Monopoly del fútbol saudí. Y mundial. Pero mucho antes de que Arabia rompiera la banca en el deporte rey, un humilde entrenador español ya había aterrizado en este país para ganarse las habichuelas. Trece años después, Toni Cazorla (Granada, 14 de diciembre de 1965) es el técnico con más partidos en la liga saudí, casi 200.—¿Quién es Toni Cazorla?—Fui un futbolista que se retiró muy joven, con 24 años, y solo pude llegar a Segunda B. Así que seguí mi vida en los banquillos. Entrené en distintos equipos de la cantera del Mallorca, hice al juvenil finalista de Copa dos años consecutivos, llegué al filial y luego fui segundo de López Caro en el Levante de la 2006-2007, que compitió en Primera. Después entrené al Atlético Baleares y lo subí de Tercera a Segunda B; en el 2011 me fui con Maqueda a Egipto y en 2013 fue cuando llegué a Arabia.—Aquí ha estado en unos cuantos equipos.—Sí, empecé como segundo en el Al-Shoulla, club en el que he estado dos veces, y luego estuve también como asistente en el Al-Fateh, Al-Ettifaq, Al-Ain y Al-Raed. Y como primer entrenador he dirigido al Al-Ettifaq y al Al-Orobah, que ha sido mi último equipo hasta verano del pasado año. Y excepto en la segunda etapa en el Al-Shoulla, en todos los equipos que he estado en Arabia ha sido en Primera. Si no me falla la cuenta, llevo 198 partidos como entrenador en Arabia.—En su última experiencia, en el Al-Orobah, estuvo mes y medio y no lo logró salvar por una sanción, digamos, «sospechosa».—Sí. Al-Nassr impugnó el partido que jugó contra nosotros por alineación indebida de nuestro portero, que seguía apareciendo en la administración saudí como un soldado. Resulta que nuestro portero había trabajado, antes de ser futbolista profesional, para el ejército, pero por un fallo administrativo del propio ejército no le habían dado de baja y, tras tres intentos de impugnar el partido, un tribunal le dio la razón a Al-Nassr. Curiosamente, necesitaba esos tres puntos para poder clasificarse para la Champions asiática, aunque luego no acabó lográndolo. Pero a nosotros nos fastidiaron.—Bueno, entiendo que los cuatro equipos bajo el paraguas del PIF tienen ciertas prebendas.—Fíjese que nosotros pusimos un comunicado en X quejándonos por esa impugnación y a los cinco minutos lo tuvimos que borrar. Digamos que recibimos un aviso de las altas esferas para eliminar inmediatamente esa queja pública. Es evidente que el poder que tienen Al-Hilal, Al-Nassr, Al-Ittihad y Al-Ahli, además del Al-Qadisiyah, que es propiedad de la petrolera Aramco, condiciona el fútbol saudí. En parte es entendible, porque su inversión por el fútbol, como uno de los grandes impulsores del cambio que están haciendo en el país, es muy potente y es normal que hayan apostado por los clubes más grandes. Pero eso no quiere decir que el resto de clubes se hayan quedado atrás. El nivel ha aumentado en todos. Solo que unos pueden fichar a Cristiano o Benzema , y otros tienen que apañarse con otros perfiles de jugadores.Noticia Relacionada fútbol estandar No El caótico fútbol saudí, la aburrida vida de Riad y la bendición de CR7: así ha renacido Joao Félix en Arabia Rubén CañizaresNoticia Relacionada 30 años como director deportivo estandar Si Ramón Planes: «Veremos a equipos de Arabia Saudí jugando la Champions» Rubén Cañizares—¿Cuánto ha cambiado Arabia en los trece años que usted conoce este país?—Cuando llegué en 2013 a Arabia, la «Mutawa» (la policía religiosa) tenía un poder absoluto, algo que ya no es así. Las mujeres no podían conducir, no podían hacer deporte, ni ir a un gimnasio, ni ir a un estadio de fútbol, ni estar en un restaurante junto a otros hombres, ni hacer solas prácticamente nada. Todo eso, afortunadamente, ya no es así. Si a mí me dicen hace trece años que en 2025 va a haber, como hubo, un concierto de rock en Riad con más de 80.000 asistentes, me hubiera caído al suelo de la risa. Eso era totalmente impensable.«En este país está La Meca y no podemos obviar que su vida está totalmente condicionada por sus creencias morales y religiosas»—¿Pero no cree que hay mucho que avanzar aún? Ahí está el caso reciente de Dawidowicz, el futbolista polaco que renunció a un millón de euros tras llevar solo tres semanas en el Al-Hazem porque no soportó cómo se trata aquí a las mujeres y se vino con la suya embarazada.—Los mandatarios de hoy tienen 35-40 años y su mundo académico y laboral ya ha sido fuera de Arabia. Han visto otras culturas y otros mundos, pero aún falta una generación más para que este cambio sea completo. Pero no podemos obviar que este país está muy condicionado por sus creencias morales y religiosas. No podemos olvidar que en este país está La Meca, y eso es sagrado. Para ellos, lo primero es la religión, y su vida está totalmente condicionada por los cinco rezos diarios. Eso ni se cambia, ni se toca, ni se cuestiona. Está por encima de todo lo demás. Lo que le pasó a Dawidowicz es que se fue a vivir a un club de una ciudad muy pequeña , Ar Rass, que seguirá aún más cerca de la Arabia de 2013 que de la de 2026. En las ciudades de la Arabia profunda, las costumbres son mucho más complicadas de desarraigar, e imagino que a él y a su mujer se les vino el mundo encima en aquella ciudad. Para un occidental, venir aquí por primera vez siempre es chocante. ¿Cómo no te va a impresionar, por ejemplo, ver a una mujer tener que levantarse el velo para poder llevarse un trozo de comida a la boca?—Me ha leído la mente. Yo me quedé paralizado cuando lo vi por primera vez hace seis años.—Pero es que para ellos es totalmente normal y está más que aceptado. Vale, quizás Arabia pueda ser una dictadura, pero tú puedes dejar la puerta de tu casa abierta que nadie va a entrar a tu casa ni te va a robar. Tú vas a las cinco de la mañana por la calle, solo, y no te va a pasar nada. La gente no tiene conciencia de hacer cosas malas. Yo siempre he tenido una sensación total de seguridad en Arabia. Y, sinceramente, a pesar de las muchas dificultades que han tenido las mujeres, mi sensación es que les gusta esa forma de vida. Ellas sienten que están súper protegidas. Así que una cosa es lo que nosotros, los occidentales, nos podemos imaginar u opinar, y otra es la realidad. Es muy complicado hablar de Arabia desde nuestro prisma occidental , que es muy diferente a lo que ellos pueden sentir y aceptar acerca de lo que está bien o no está bien. Yo soy una persona muy respetuosa que siempre intento adaptarme al país al que voy y respetar sus costumbres. Seguro que ha habido gente que ha tenido una mala experiencia en Arabia, pero en mi caso yo siempre me he sentido respetado, querido y valorado. Yo no puedo hablar mal de Arabia porque no lo siento así. De verdad. Claro que después de trece años veo que en algunas cosas podían tener más libertades y derechos, pero por otro lado tiene una serie de cosas que equilibran la balanza. Y, como le he comentado, desde que yo llegué en 2013, el avance, y en eso incluyo a las mujeres, ha sido enorme. Hay un cambio social brutal.La vida aquí «Quizás Arabia pueda ser una dictadura, pero tú puedes dejar la puerta de tu casa abierta que nadie va a entrar a tu casa ni te va a robar»—Imagino que en el fútbol también ha vivido ese cambio.—Sí, claro. También hay un significativo desarrollo. Los clubes han crecido en infraestructuras, cantera, departamentos, salarios... Todo es muy profesional. Por ejemplo, no tiene nada que ver la calidad de la hierba de los estadios de hace unos años con la de ahora. Es que hasta los campos de entrenamiento están perfectos. Otro ejemplo: aquí se gana mucho más dinero que en Egipto o que en cualquier otro país de la zona. Después de Europa, el fútbol con más mercado e inversión es Arabia Saudí, y eso se nota en todos los sentidos. Este país se ha comido el mercado de Qatar, de Emiratos o de China, que también aspiraban a ser lo que ahora es Arabia Saudí.—¿Y cree que el nivel de fútbol también ha mejorado o exageramos?—No, no se exagera. Mire Al-Hilal: es el equipo con más Champions de Asia. Llegó a cuartos del Mundial de Clubes y estoy seguro de que competiría muy bien si jugara en la Champions League. Y si hablamos de la clase media, también hay clubes con jugadores de bastante nivel. Se ficha muy bien y eso provoca que los grandes tengan que elevar también el listón. La liga saudí es muy fuerte y competitiva, no tengo ninguna duda.—¿Cómo se imagina el Mundial en 2034?—Será un espectáculo. En estadios, en organización, en seguimiento... En todo. Dentro de ocho años este país será una pasada en cuanto a hoteles, aeropuertos, infraestructuras. Superará al de Qatar, sin duda, porque esta gente lo hace todo a lo grande. Aquí no existe la mediocridad.—Seguramente volverá a Arabia, pero de momento ha abierto una nueva puerta. Desde noviembre entrena en Irak. Sin duda, le va la marcha.—Me llamó el Al-Karma, que es un club con apenas cinco años de vida y su dueño es un alto cargo del Parlamento del país. Yo al principio no lo tenía claro. Prefería esperar que saliera una oportunidad nueva en Arabia y no me generaba confianza venir a Irak. Pero me acabaron convenciendo y aquí estoy. Hay mucho control policial y militar, pero la sensación que tengo es de total tranquilidad. Me recuerda mucho a Egipto y la gente es muy amable y hospitalaria. Y en cuanto a su liga, hay bastante nivel. El jugador iraquí tiene calidad. Y también pasión por este deporte. Lo poco que llevo me está gustando.

