Tres mercados que crecen en medio de los conflictos globales
SOURCE:20 Minutos ES|BY:Fernando Latienda
Para los tres índices mundiales que están entre los que más se revalorizaron, el riesgo geopolítico no fue un evento puntual, sino una constante diaria durante todo 2025.
¿Qué tienen en común países como Israel, Taiwán y Corea del Sur? No comparten idioma, ni cultura, ni sistema político. Tampoco una misma geografía ni alianzas idénticas. Lo que sí comparten es un rasgo poco habitual en el contexto actual: sus mercadoscerraron el año con rentabilidades positivas y, en algunos casos, muy superiores a la media global.
Israel ha vivido uno de los periodos de mayor tensión militar de su historia reciente. Taiwán ha convivido con un deterioro visible del entorno estratégico en Asia-Pacífico. Corea del Sur sigue técnicamente en guerra y se ha convertido en una pieza clave de la rivalidad tecnológica global. En los tres casos, el riesgo geopolítico no fue un evento puntual, sino una constante diaria durante todo 2025.
Misiles sobre Tel Aviv y una bolsa en máximos
Israel es el caso más extremo. El principal índice de la Bolsa de Tel Aviv, TA 35, ha cerrado el último año con una revalorización del 54%. A lo largo de 2025, Israel no se enfrentó a un único conflicto, sino a una sucesión de frentes bien definidos. La guerra contra Hamás en Gaza se prolongó durante buena parte del año, mientras que los enfrentamientos con Hezbolá en la frontera norte mantuvieron un nivel de tensión constante.
Desde el punto de vista económico, el impacto ha sido claramente asimétrico. El presupuesto de defensa israelí superó en 2025 el 6% del PIB, frente a niveles cercanos al 4,5% antes del conflicto, según estimaciones del propio Ministerio de Finanzas. El gasto adicional se concentró en sistemas de defensa antimisiles, inteligencia, ciberseguridad y tecnología militar avanzada. Solo los contratos vinculados a defensa y seguridad crecieron a tasas de doble dígito, impulsando los ingresos de empresas cotizadas con exposición directa a estos sectores.
Al mismo tiempo, el núcleo de la economía israelí mostró una resiliencia notable. El sector tecnológico, que representa en torno al 18–20% del PIB y más del 50% de las exportaciones del país, mantuvo su capacidad de generar ingresos en 2025. La apreciación del séquel frente al dólar durante varios tramos del año reflejó ese retorno gradual de capital.
Maniobras chinas en el estrecho y un año récord para los chips
Algo similar, aunque con matices distintos, ha ocurrido a miles de kilómetros de distancia, en Taiwán. Pocas economías viven bajo una amenaza geopolítica tan explícita. Cada ejercicio comienza con maniobras militares chinas, advertencias diplomáticas y el recordatorio constante de que una escalada no es impensable.
Durante 2025, el riesgo geopolítico en el estrecho no disminuyó. Al contrario; las maniobras militares de China se intensificaron, el tono diplomático se endureció y la rivalidad tecnológica entre Pekín y Washington convirtió a la isla en un punto crítico del sistema económico global. Aun así, el índice TAIEX acabó el año con una revalorización del 25%, encadenando uno de los mejores ejercicios de su historia reciente.
El dato resulta menos sorprendente cuando se observa la estructura de la economía taiwanesa. Más del 60% de la capitalización bursátil del país está vinculada directa o indirectamente a semiconductores y hardware avanzado. En 2025, ese sector vivió un nuevo ciclo expansivo impulsado por la demanda de inteligencia artificial (IA), centros de datos y computación de alto rendimiento. TSMC, responsable de más del 50% de la producción mundial de chips avanzados, incrementó ingresos y márgenes en un contexto de capacidad limitada y precios al alza.
Para el mercado, el riesgo no estaba en la existencia de tensión, sino en la posibilidad de una disrupción abrupta. Y en 2025, esa disrupción no se materializó. Al contrario, el año reforzó una percepción clave. El coste económico de un conflicto en el estrecho sería tan elevado para Estados Unidos, Europa y la propia China que el escenario base seguía siendo la contención.
Un país técnicamente en guerra lidera la bolsa mundial
La historia de Corea del Sur completa el patrón. A diferencia de Israel o Taiwán, su riesgo geopolítico no se intensificó de forma abrupta en 2025. Simplemente siguió ahí, como lleva décadas. Técnicamente en guerra desde 1953, con un vecino imprevisible al norte, el país ha aprendido a integrar ese riesgo en su funcionamiento económico y financiero.
Lo que sí cambió en 2025 fue el contexto tecnológico global. El ciclo de semiconductores entró en una fase expansiva marcada por la recuperación de precios en memoria DRAM y NAND, segmentos dominados por empresas surcoreanas. El índice KOSPI cerró el año con una revalorización del 79%, situándose como el primer mercado desarrollado con mejor comportamiento del mundo.
El motor fue doble. Por un lado, Samsung Electronics y SK Hynix se beneficiaron de un aumento significativo de la demanda vinculada a IA y almacenamiento de datos. Por otro, el gobierno impulsó reformas orientadas a mejorar la rentabilidad del capital y reducir el llamado “descuento coreano”, una penalización histórica asociada a la gobernanza corporativa y la opacidad financiera.
El resultado fue una combinación poco habitual. Un mercado que ya descontaba el riesgo geopolítico desde hacía décadas y que, de repente, veía mejorar de forma tangible sus expectativas de beneficios y su atractivo para el capital extranjero. En ese contexto, la tensión con Corea del Norte dejó de ser un factor decisivo en la valoración diaria de los activos. El riesgo estaba incorporado. El crecimiento, no.
Aquí aparece el hilo conductor que une los tres casos. En 2025, ni Israel, ni Taiwán, ni Corea del Sur ofrecieron estabilidad política. Ofrecieron visibilidad económica.
En los tres países, el gasto público aumentó, pero lo hizo de forma selectiva. En Israel, concentrado en defensa, inteligencia y ciberseguridad. En Taiwán, orientado a infraestructuras críticas y apoyo industrial. En Corea del Sur, enfocado en tecnología avanzada y reformas estructurales. En los tres casos, el incremento del riesgo aceleró decisiones que ya estaban sobre la mesa.
Israel, Taiwán y Corea del Sur no desafiaron la lógica del mercado en 2025. La aplicaron de forma implacable. Y eso explica por qué, en un año marcado por conflictos y tensiones, algunas de las bolsas más expuestas al riesgo terminaron ofreciendo algunos de los mejores resultados del mundo.