Trump alardea de su salud, pero sus propias declaraciones revelan elementos preocupantes
El presidente atribuye sus frecuentes hematomas en las manos a la ingesta de aspirina, recomendada para evitar coágulos en la sangre
Pocas cosas irritan más a Donald Trump que se ponga en cuestión su estado de salud, física y mental. A sus 79 años, el presidente de Estados Unidos de más edad al jurar el cargo proclama que está como un toro y que disfruta de una agudeza mental impecable. Este mismo viernes ha vuelto a alardear en redes sociales de que ha superado sus últimas pruebas cognitivas. Pero, mientras, las imágenes de sus actos públicos le han mostrado cabeceando más de una vez y de dos, su mano derecha suele ocultar un gran moratón bajo una espesa capa de maquillaje y sus propias declaraciones revelan elementos preocupantes. Como, por ejemplo, que consume una dosis diaria de aspirina cuatro veces superior a la que le recomiendan sus médicos.
“Los médicos de la Casa Blanca acaban de informar de que me encuentro en PERFECTA SALUD y que he sacado un sobresaliente (lo que significa que acerté el 100% de las preguntas) por tercera vez seguida en mi examen cognitivo, una prueba a la que ningún otro presidente, o anterior vicepresidente, estaba dispuesto a someterse”, ha escrito Trump en su red social, Truth, este viernes.
“Postdata, creo firmemente que todo aquel que se presente como candidato a presidente o vicepresidente debería estar obligado a completar un examen cognitivo sólido, significativo y de calidad demostrada”, ha añadido. “¡Nuestro gran País no puede estar gestionado por GENTE ESTÚPIDA o INCOMPETENTE!”
El presidente de Estados Unidos padece de insuficiencia venosa crónica, una dolencia habitual en personas de edad avanzada, y toma medicación para controlar el colesterol. Su dieta abunda en carnes rojas y sal. No hace ejercicio, aparte de jugar al golf, su deporte favorito. Duerme poco, se le ve cabecear en ocasiones y a veces necesita que le repitan en voz más alta preguntas o comentarios.
Pero Trump presume de que sus “excelentes genes” le aportan condiciones excepcionales de aptitud física y mental. También se compara insistentemente con su predecesor, Joe Biden, tres años y medio mayor que él y de quien se burla apodándole “Joe, el adormilado” y asegurando que gobernó con la cabeza perdida, hasta el punto de que otros firmaban por él decretos y leyes con la ayuda de una máquina de firma automática. El presidente asegura que él sí mantiene un alto nivel de actividad diaria, algo que corrobora su equipo. El republicano comparece varias veces por semana ante la prensa, un ritmo mucho más intenso que el de sus predecesores.
