Un derbi en todo su esplendor: el Espanyol - Barcelona que protagoniza Joan García y que calienta Manolo González
La rivalidad del duelo recupera su sentido más amplio por el buen momento de los dos equipos de la ciudad condal
El derbi ha recuperado su esplendor, la rivalidad imprescindible para que tenga sentido, el punto más álgido de los últimos Espanyol-Barça (Movistar, 21.00). El juego dirá si la carga emocional y deportiva con la que llega el partido estaba o no justificada después de ser argumentada por la dinámica ganadora de los dos equipos, su clasificación en la Liga y el papel de Joan García. El portero se presenta como la figura central del contencioso por su pasado blanquiazul y presente azulgrana, héroe y villano al mismo tiempo, tan presente que se podría llamar el derbi de Joan García. Y, por si quedaba alguna duda sobre la genuinidad del duelo, el Comité de Árbitros designó a un colegiado catalán, Víctor García Verdura, para dirigir el encuentro en el campo blanquiazul que se levanta en Cornellà-El Prat después de la caída de Sarrià.
No es un detalle cualquiera si se tiene en cuenta que el Espanyol nunca ha ganado el derbi en el RCDE Stadium. El Barça no solo se ha anotado ocho victorias y seis empates en los 14 encuentros disputados, sino que además se ha proclamado campeón en sus visitas de 2023 y 2025, títulos que fueron celebrados por los barcelonistas ante la ira de algunos hinchas radicales del Espanyol. El temor a incidentes siempre está presente en los derbis, calificados de partidos de alto riesgo con independencia del momento, rodeados de medidas de seguridad, pocos en cualquier caso tan tensos como el de esta noche por la presencia de Joan García. Apercibido de cierre, las puertas del estadio se abrirán a las 19.00, se colorarán redes protectoras detrás de las porterías, no habrá intercambio de entradas entre los clubes y no se permitirá la exhibición de símbolos vinculados al Barcelona.
A falta de aficionados, la actitud azulgrana dependerá de los directivos, jugadores y entrenador: “Espero que todo el mundo se porte de forma adecuada”, sintetizó Hansi Flick. La intervención del técnico del Espanyol fue menos comedida por entender que se pone en cuestión a los seguidores blanquiazules: “Todo el mundo está esperando a que el Espanyol la cague para meterle mano”, explicó Manolo González. “Aquí no hemos matado a nadie. Hay cosas normales de la rivalidad, como cuando vamos al Camp Nou y nos cantan: “¡A Segunda!”. No pasa nada. Pero lecciones de comportamiento, no. Recuerden cuando Luis Figo fue al Camp Nou”, enfatizó en alusión al Barça-Madrid de noviembre de 2002. Tampoco le gustó al entrenador la designación del árbitro barcelonés García Verdura: “Supone poner presión al colegiado. Imagina lo que puede pasar si el Espanyol sale beneficiado, mejor irte de Cataluña”.