Un estudio replica la dana y confirma su «violencia»: «Hubo tiempos de respuesta inferiores a una hora»
Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia ha reconstruido la inundación causada por la dana del 29 de octubre de 2024 en la provincia de Valencia y confirma la «extraordinaria rapidez y violencia del episodio», con tiempos de respuesta inferiores a una hora . La investigación indica además el papel determinante de algunas infraestructuras, como la autovía V-31, que contribuyeron a «agravar la inundación aguas arriba», y destaca la utilidad de la modelación hidráulica no solo para analizar lo ocurrido, sino también para la localización de personas desaparecidas.Así lo señala la investigación liderada por Francisco Vallés Morán, investigador del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA) de la Universidad Politécnica de Valencia, en la que se ha analizado en detalle la inundación provocada por la dana del 29 de octubre de 2024 en la comarca de l'Horta Sud en la provincia de Valencia, mediante técnicas avanzadas de modelación hidráulica bidimensional.El estudio, publicado en Cuadernos de Geografía de la Universidad de Valencia, reproduce la dinámica del evento, la extensión de la inundación y los flujos desbordados que causaron los daños materiales y humanos. Este análisis, que ha permitido reconstruir el comportamiento hidráulico de los sistemas de barrancos Poyo–Torrent y Poçalet–Saleta , se ha elaborado a partir información pública y herramientas de acceso libre. De este modo, el estudio incluye velocidades extremas del flujo, tiempos de llegada a las poblaciones afectadas y calados que superaron los cuatro metros en algunos puntos urbanos. En esta línea, Francisco Vallés señala que los resultados muestran «la extraordinaria rapidez y violencia del episodio, con velocidades de hasta 8 m/s y tiempos de respuesta inferiores a una hora entre la cabecera y las zonas más densamente pobladas». Algunas carreteras contribuyeron a agravar la inundaciónEl informe concluye que los modelos hidráulicos utilizados reflejan con «con fiabilidad» lo ocurrido durante la riada, al reproducir tanto la superficie afectada por la inundación como la altura del agua y su evolución a lo largo del episodio. El estudio también señala la influencia clave de algunas infraestructuras viarias, como la autovía V-31 , que generaron efectos de «remanso» y contribuyeron a «agravar la inundación aguas arriba».Al respecto, el investigador del IIAMA destaca que los resultados «evidencian también la coherencia entre los flujos desbordados y la geomorfología histórica del territorio, marcada por paleocauces y zonas de acumulación natural del agua, lo que refuerza la robustez del análisis realizado». Una herramienta para la localización de desaparecidosPor otro lado, el trabajo realizado ha permitido desarrollar una herramienta basada en la potencia hidráulica de la corriente como indicador de su capacidad de arrastre, lo que permite identificar las trayectorias de los flujos desbordados más energéticos y las zonas donde dicha energía se disipa, que son las áreas con mayor probabilidad de acumulación de personas u objetos arrastrados por la riada.En este sentido, el profesor Vallés indica que esta metodología fue aplicada durante el episodio del 29 de octubre y ayudó a los cuerpos de emergencias en las labores de búsqueda de personas desaparecidas . «La herramienta, exportable en formatos georreferenciados de uso directo, representa un avance significativo en la aplicación del conocimiento hidráulico a la gestión de emergencias», asevera. Según las conclusiones del estudio, los resultados aportan información para la revisión de infraestructuras existentes y para el diseño de estrategias de adaptación frente a eventos «cada vez más frecuentes e intensos en un contexto de cambio climático». Así, el trabajo «demuestra que la ciencia hidráulica aplicada puede desempeñar un papel clave» no solo en la planificación y prevención del riesgo de inundación, sino también en la respuesta operativa durante las emergencias. Por todo ello, Francisco Vallés insiste en que «la posibilidad de disponer de simulaciones fiables en tiempo casi real abre nuevas vías para mejorar la toma de decisiones, optimizar la búsqueda de desaparecidos y, potencialmente, salvar vidas humanas en futuros episodios extremos».

