Un ingeniero sevillano en Silicon Valley: «Aquí no hay miedo al fracaso, se celebra y se hacen públicos los errores para que nadie más caiga en ellos»
Aunque Nicolás de Ory sólo tiene 25 años, ya puede presumir de haber trabajado en tres empresas tecnológicas españolas y dos francesas antes de ser contratado por una startup de San Francisco (EE.UU.), donde vive desde hace casi un año. Este ingeniero sevillano, que ganó las Olimpiadas de Infomática y el Premio Maestranza de Caballería al mejor expediente académico, habla inglés y francés (más un poco de alemán) y ha podido cumplir su sueño de trabajar en Silicon Valley: «Me duele que haya poquísimos andaluces aquí porque no nos falta talento ni preparación», dice.- ¿Cuándo empezó a interesarse por la tecnología?-Yo diría que desde los 3 años. Mi madre es arquitecta y entonces trabajaba desde casa y tenía un Toshiba portátil y me dejaba usarlo. Siempre me ha fascinado tocar botones y buscar en Internet.-Se decidió por la ingeniería de software. ¿Por qué?-Quería centrarme más en la parte de aplicaciones que en el hardware o la inteligencia artificial, que cuando inicié Ingeniería en Sevilla no estaba tan en auge.-¿Qué es lo mejor y lo peor de la Universidad de Sevilla, según su experiencia personal?-Lo mejor quizá el énfasis que ponen en el esfuerzo. Las clases son difíciles y hay que echarle muchas ganas para aprobarlas. Lo menos bueno es que no se le da tanto apoyo al alumno que quiere ir más allá de las clases o del currículo que se espera de de una asignatura. Una cosa clave para llegar a donde he llegado es ir más allá de lo que se pide comúnmente. Si haces sólo lo que se te pide y lo que hace todo el mundo, a lo mejor va a ser más complicado llegar a objetivos más ambiciosos.-Tuvo una estancia en París con una beca erasmus. ¿Cómo se estudia y se trabaja allí?- París es una ciudad fantástica, con sus luces y sombras, lógicamente. Lo que más me sorprendió gratamente fue su ecosistema tecnológico y, de hecho, tienen varias empresas que ahora mismo son líder en en IA, o sea, son líderes en inteligencia artificial. Son bastante líderes en muchas cosas y eso fue lo que más me fascinó. Los franceses, en general, son más parecidos a a nosotros de lo que pensamos, salvando algunos estereotipos. -Supongo que no experimentó un choque cultural durante su estancia en Francia.-No tanto como cuando llegué a Estados Unidos.- Su sueño desde pequeño era trabajar en Silicon Valley e imagino que no fue fácil hacerlo realidad. ¿Cómo fue el camino hasta llegar allí?-Desde los 14 años quería ir allí con una startup pero no fue nada fácil. Solicité una beca de la Caixa en dos ocasiones pero no hubo suerte.-A pesar de tener el mejor expediente académico de tu promoción y de ganar el premio de la Maestranza de Caballería de Sevilla.-Sí. Pero eso casi se da por hecho para esas becas. Aunque no es indispensable serlo y no quiero desalentar a nadie que no lo sea para que no lo intente. Pero sero es algo que ayuda. Tras el rechazo de la Caixa, descubrí un programa que se llama Exponential que te ayuda a encontrar una startup en San Francisco o Nueva York. Tiene contactos con Sputnik, que es otro programa de emprendimiento fantástico. Lo encontré de casualidad por un amigo que me lo pasó, y me cogieron y me ayudaron a encontrar una empresa. Tras algunos rechazos, encontré una en la que hubo un «fit» mutuo. Y llevo ya once meses.-¿Qué le llamó más la atención de San Francisco y, más concretamente, de Silicon Valley?-Tal como salía del aeropuerto, en la carretera que va a San Francisco, todos los anuncios y carteles publicitarios eran de empresas tecnológicas. Y con un lenguaje muy tecnológico que muchos no entenderían. Me resultó impresionante. Respecto a Silicon Valley, destacaría la tolerancia al riesgo, incluso la celebración del fracaso, que en Europa se hace en silencio y no se lleva por bandera.-¿Celebran los fracasos allí?-Hacen casi una celebración. Cuando alguien fracasa, escribe un artículo gigantesco de por qué su empresa ha fracasado y qué puedes hacer para no caer en los mismos errores. Es una mentalidad más de compenetrarse y de ayudarse mutuamente. Cuando en España te propones resolver un problema complicadísimo, lo normal es que te digan cosas cómo «eso no se puede hacer, eso es muy difícil, o por qué te molestas en eso». En Silicon Valley lo más normal es que te digan lo contrario o te pregunten «cómo te puedo ayudar».-Cuando he entrevistado a jóvenes empresarios andaluces suelen decirme que el miedo al fracaso es uno de los grandes frenos al emprendimiento, especialmente en España. Supongo que los bancos ya no te vuelven a prestar dinero y que es muy difícil que te den una segunda oportunidad. Sin embargo, parece que en EE.UU. el fracaso se ve como un paso hacia el éxito y que se está más cerca de él. ¿Es así?-Sí. Sería fantástico tener un Silicon Valley en España, además, tiene una meteorología parecida. La principal diferencia es que aquí hay mucho más dinero. Hay fondos de capital riesgo que, como su nombre indica, toman muchísimos riesgos. No digo que firmen cheques en blanco, pero invierten más en la persona que en la idea y confían en que si una idea no sale, tendrá otra. y que habrá aprendido de la experiencia. No se apoyan tanto en los bancos. En España también los hay pero no tienen tanto dinero.-Está claro que el sistema de las rondas de financiación funciona bien porque allí son líderes tecnológicos.-Sí, pero quizá no por las razones que a lo mejor nos podemos pensar. Creo que es una una cuestión más de de sinergias y de que hacen un ejercicio de reinvertir en el ecosistema. La historia de Silicon Valley empezó con Google, que entonces eran un par de chavales. Hicieron mucho dinero y decidieron reinvertirlo en empresas cercanas. Google es de Mountain View, que está en Silicon Valley, e invirtieron en empresas de allí. Esas empresas se convirtieron también en otros mastodontes e hicieron exactamente lo mismo, una tercera generación de emprendedores que eligió dejar el dinero cerca de casa y apoyar a su comunidad y reinvertir en el ecosistema.-¿Le costó mucho adaptarse a San Francisco?-Sí. Yo pensaba que iba a ser más fácil. Es una ciudad muy distinta a Europa, pero a la vez lo más parecido a a Europa y mentalidad europea de quizás todos los Estados Unidos. California es lo más parecido a España fuera fuera de España, tanto por el clima como la comida, que es fantástica.- ¿Los californianos son tan disfrutones como los andaluces?-(Risas). No tanto. Y ese fue uno de los shocks culturales. Todo cierra a las dos de la mañana. Pero sí disfrutan de muchas actividades al aire ligre porque hay muchos sitios preciosos para caminar y para ir en bici. En San Francisco tienen un parque muy parecido como al Central Park de Nueva York, que es el Golden Gate Park.-Hace algún tiempo se difundían imágenes de barrios zombies a causa del fentanilo. -Lo que más me llamó la atención de de San Francisco fue precisamente el problema de la gente sin hogar pero ha mejorado mucho últimamente. Hace dos años era bastante peor. Ya no hay tantas tiendas de campaña en las calles. Según las zonas, puedes ver gente con el tema de la droga pero me dicen que hace dos años era mucho peor y que en Filadelfia es donde hay más desde el Covid para acá. -San Francisco es una ciudad de grandes contrastes porque ves eso y ves también taxis autónomos, que no llevan ningún conductor. ¿Es cierto que pronto se verán por allí taxis aéreos?-Sí, conozco a un chico que está trabajando en una empresa que está haciendo taxis aéreo, que curiosamente son más fáciles de implementar porque en el aire hay muchos menos obstáculos y no te chocas con nada. Aunque para eso queda un poquito. San Francisco es una ciudad que tiene muchos problemas pero es superdiversa y muy rica culturalmente.- La filosofía económica de allí es que la tarta crezca más que de quitarte el trozo de tarta al otro.-Sí. Eso lo llaman la mentalidad de abundancia versus mentalidad esparcida. La mentalidad de los emprendedores tecnológicos no es quitarle el trabajo a nadie: si inventamos un tractor es para que el agricultor pueda cultivar el doble de comida, es hacer más con menos y por tanto la tarta crece, no hay que repartirla. - ¿Cómo se vive en San Francisco la cuestión de la inmigración y la cruzada iniciada por Donald Trump contra ella en todo el territorio de los Estados Unidos?-Quiero decir que San Francisco es una ciudad en la que hay muchísimos programas sociales y conozco casos muy cercanos de gente que no está en el mundo de la tecnología y ha perdido su trabajo y el Ayuntamiento te ayuda a rebotar para que no acabes en la calle. Para mí fue una gratísima sorpresa descubrirlo. San Francisco es un lugar donde hay muchísima inmigración, la mayoría latina, sobre todo mexicana. Ha habido redadas por parte del Gobierno federal pero la verdad es que el Ayuntamiento de San Francisco protege mucho a los inmigrantes y combate estas redadas.

