'Una batalla tras otra' y 'Hamnet', mejores películas en los Globos de Oro
SOURCE:20 Minutos ES|BY:Daniel de Partearroyo
Los premios afianzan su apertura de miras coronando las películas de Paul Thomas Anderson y Chloé Zhao, así como la brasileña 'El agente secreto' que se impuso a la española 'Sirat'.
Los Globos de Oro 2026 mantienen firme el rumbo de los antiguos premios de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood desde su lavado de cara y ampliación de miembros de hace tres años: los que se vanagloriaban de ser "la antesala de los Oscar" demuestran ser unos premios con cada vez mayor apertura de miras e intención de adelantarse también al aperturismo de la propia Academia.
Una batalla tras otra fue la gran triunfadora con cuatro Globos de Oro (mejor película comedia o musical, mejor dirección, mejor guion y mejor actriz de reparto para la vigorosa Teyana Taylor) siendo la película más ambiciosa de un cineasta autor total como Paul Thomas Anderson, y casi es lo que podemos considerar la elección más conservadora de la noche. El resto de premios de cine demostraron cómo ha cambiado lo que en su día considerábamos academicista.
Al otro lado del ring de cara a los Premios Oscar está Hamnet, adaptación de la novela de Maggie O'Farrell dirigida por la cineasta china Chloé Zhao con Jessie Buckley de protagonista que se llevó dos premios: mejor película dramática y mejor actriz protagonista para una intérprete que, como Stellan Skarsgard, Timothée Chalamet o Rose Byrne (los otros galardonados en sus categorías), antepone el desafío dramático al estrellato.
Pero es que también fue una noche de auténtica fiesta brasileña para el equipo de El agente secreto: mejor actor protagonista para Wagner Moura y mejor película internacional para el inclasificable thriller de Kleber Mendonça Filho.
El triunfo de El agente secreto en esa categoría (la de mejor música original, a la que también estaba nominada, se entregó a escondidas durante la publicidad –decisión lamentable– y se llevó el premio el sueco por pero demostró que la ampliación internacional del grueso de votantes sirve para refrescar las posibilidades del cine fuera de la órbita anglosajona.
Porque, aunque sea una producción estadounidense en inglés, el título de raíces coreanas Las guerreras k-pop es la otra gran triunfadora de estos Globos de Oro. No es que al trabajo de Maggie Kang y Chris Appelhans les hiciera falta nada más para refrendar su condición de fenómeno mundial que las extraordinarias cifras de Netflix, pero es significativo que, además de dos premios (mejor película de animación, mejor canción original por el hitazo Golden), fuera uno de los pocos referentes universales de la gala.
A la presentadora Nikki Glaser le dio pie a un número musical que, junto a ese toma y daca con Leonardo DiCaprio, fue lo más inspirado de su labor en la gala. La humorista repetía después del buen sabor de boca del año pasado y esta vez quedó por debajo de las expectativas (daban ganas de que se quedara Judd Apatow cuando salió a dar un premio; aunque no se le puede echar en cara que el contexto estadounidense (y mundial) esté justo ahora para muchas risas.
En el terreno de las series se repitió el esquema de los premios cinematográficos, aunque de una manera mucho más previsible. La miniserie británica Adolescencia, el otro gran fenómeno de Netflix el año pasado, se alzó con los cuatro premios de su categoría (mejor miniserie y galardones para sus estrellas: Stephen Graham, Owen Cooper y Erin Doherty).
Mientras, las otras dos categorías se las repartieron los médicos de The Pitt con dos premios en drama (mejor serie y mejor actor para Noah Hawley) y la sátira hollywoodiense The Studio en comedia (mejor serie y mejor actor para Seth Rogen). Todo ello tan esperado como el tercer Globo de Oro consecutivo de Jean Smart por Hacks.
La mayor alegría vino por otro lado: Rhea Seehorn ganó, por fin, un premio a su inmenso talento tras haber sido reiteradamente ignorada durante años de Better Call Saul. Fue gracias a la serie de ciencia ficción Pluribus, vehículo de lucimiento total orquestado por Vince Gilligan para ella, que la actriz ganó el Globo de Oro y nos brindó el momento más espontáneo (como esa ovación a Julia Roberts) y el discurso más emotivo de la noche. Un gran momento para todos nosotros, que solo queremos verla feliz.