Una exposición radiante: Fra Angelico en Florencia
El 11 de junio de 1434, en la sacristía de Santa Trinita de Florencia, convertida en capilla sepulcral de los Strozzi , se había instalado un órgano con motivo de la festividad de San Onofrio, patrón del difunto Onofrio de Palla di Messer Jacopo Strozzi (1345-1418). El organista se quedó al banquete para el que se había preparado queso de leche de oveja, naranjas confitadas, galletas de piñones, licor dulce y almendras garrapiñadas para el deleite exclusivo de Marietta, la mujer de Nofri, hijo de Palla. Sin embargo, lo realmente interesante eran las pinturas de los dos altares: 'La adoración de los Reyes Magos', de Gentile da Fabriano, y 'El descendimiento' de Lorenzo Monaco y Fra Angelico . El fraile pintor recibió su pago en especie: se entregaron 27 barriles de vino a su convento de San Domenico en Fiesole . La mayoría de estos datos los aporta Carl Brandon Strehlke, comisario de la gloriosa exposición sobre Fra Angelico (1395-1455) en Florencia.Palla, el hombre más rico de la ciudad, había contratado a Fra Angelico para completar el retablo. La escena del 'Descendimiento' se desarrolla ante una vista lejana de Jerusalén, cuyas murallas almenadas recuerdan a la ciudad del Arno. Los dolientes masculinos y femeninos se dividen bajo la cruz. Las mujeres, entre las que se encuentran la Virgen María y María Magdalena, están representadas en diferentes estados de dolor y oración. Junto a ellas, Palla es la figura que sostiene los instrumentos de la pasión mientras su hijo Lorenzo se arrodilla. La sangre cae por el reposapiés, del cual se extrajo el único clavo de los pies de Cristo. Durante la misa, delante de ese punto, el sacerdote elevaba el vino antes de pronunciar: «Este es el cáliz de mi sangre».Noticia Relacionada estandar Si Fra Angelico desvela en Florencia su revolución de emoción y espiritualidad Ángel Gómez Fuentes Una exposición, organizada por el Palacio Strozzi y el Museo de San Marco, reúne más de 140 obras procedentes del Louvre, el Metropolitan, los Museos Vaticanos o el Museo ThyssenEste 'tableau vivant' de sucesivas generaciones Strozzi nos recibe hoy en la exposición sobre Fra Angelico celebrada en el palacio de esta familia. La muestra ha sido fruto de más de cuatro años de trabajo. Los numerosos préstamos y el deseo de reunir y presentar de forma innovadora retablos dispersos desde hace siglos por museos y colecciones de muchas partes del mundo requirió de espacios expositivos amplios y bien articulados. Por esta razón, se desarrolla en dos sedes : el Palazzo Strozzi y el Museo de San Marcos . En el convento dominicano donde vivió y trabajó Fra Angelico y donde se encuentran sus famosos frescos, se expone, por primera vez desde el Renacimiento, una valiosa selección de manuscritos y códices iluminados que recrean el contexto artístico, intelectual y espiritual en el que trabajó.Productor prolíficoMientras, en el Palazzo Strozzi, se recorren las etapas más importantes de su carrera centrándose en sus viajes, en las relaciones con los grandes mecenas –desde los Medici a la curia papal–, con otros artistas y creando un diálogo con obras de Filippo Lippi, Lorenzo Ghiberti, Michelozzo o Luca della Robbia. Todo ello conforma una exposición de una densidad poco común.Para la ocasión, las salas del palacio se han teñido de un azul de atardecer que destaca los mantos de las Vírgenes, los jarrones con azucenas y las nubes suspendidas en los cielos de las coronaciones. Nadie pintó las alas de los ángeles como él, cada pluma repujada en pan de oro era coloreada de rosas, negros o verdes, construyendo una suerte de papel de aguas celestial.La exposición está comisariada por Carl Brandon Strehlke, Stefano Casciu y Angelo Tartuferi SUTTONEn la primera parte del Quattrocento , Florencia era una ciudad rebosante de proyectos de obras públicas a una escala sin parangón en la Europa de la época. Las fachadas de Orsanmichele y la catedral se estaban poblando de estatuas monumentales al estilo de la antigua Roma; la maravilla de la ingeniería que supuso la cúpula de Brunelleschi para Santa Maria dei Fiori consumía la mano de obra cualificada de la ciudad. Cuando Angelico fue contratado por Strozzi para terminar la 'Deposición', habían ocurrido muchos cambios en la pintura florentina. El artista se encontraba en el centro de la revolución de la perspectiva impulsada por Brunelleschi y la visión monumental de Masaccio sobre la majestuosidad de la forma humana en la Capilla Brancacci .Sabemos que Angelico, nombre póstumo dado al pintor, nació como Guido di Piero en Mugello , cerca de Vicchio, y que se trasladó a Florencia en fecha desconocida, donde se formó como iluminador de manuscritos, de ahí su maestría en obras de pequeño formato. En 1418 trabajaba como artista independiente y, en 1422, se unió al movimiento observante de la orden dominica en Fiesole, tomando el nombre de Fra Giovanni. Allí estableció un ajetreado taller en el que producía obras no sólo para la iglesia del lugar, sino también para las de su orden y otros mecenas.El oro que llegaba a la ciudad era convertido en florines, la moneda de referencia en Europa, y en finas láminas cuadradas que un 'battiloro' (bateador de oro) aplicaba a los fondos, a los halos y otros detalles de los retablos, desde los hilos resplandecientes de los terciopelos a las empuñaduras de las espadas, las espuelas o los techos de paja de algún pesebre.Más tesorosEn la tercera sala del Palazzo Strozzi, se expone una pequeña joya de Van Eyck perteneciente a la colección Medici: 'San Jerónimo en su estudio' (1435-42), con el león y la mesa repleta de objetos delicadamente pintados: el reloj de arena, el atril, el bote de farmacia con una fruta encima, la pila de libros y el cortinaje que los cubre con un fleco trazado hebra a hebra. La sala está presidida por el 'Retablo de San Marcos' (c.1438-42.), encargado por Cosme el Viejo y en el que aparecen los santos protectores de los Medici, Cosme y Damián. El esfuerzo por reconstruirlo para la exposición ha sido colosal. Se trata de un retablo literalmente desmembrado por colecciones de todo el mundo y resulta emocionante ver en Florencia 17 de sus 18 partes cedidas por ocho instituciones culturales diferentes.La muestra, parte de la cual se muestra en esta fotografía, permanecerá abierta hasta Hasta el 25 enero de 2026 SUTTON En la tabla se aprecia el interés de Angelico por el realismo flamenco: la alfombra persa sobre la que se desarrolla la escena tiene cada rombo, zigzag, cruz o estrella al detalle. Procedentes del Oriente Medio islámico , durante los siglos XIV y XV, estas alfombras se importaron a Italia en grandes cantidades. La representación geométrica de cuadrúpedos emparejados en las 'alfombras de animales' puede verse en la pintura de Fra Angelico y también en la alfombra persa, expuesta junto a la obra y cedida por el Metropolitan Museum. Por otro lado, la escena central de la predela, 'Entierro de Cristo', nos transporta al siglo XXI y a Bill Viola (1951-2024). Artista este que, a pesar de crecer entre Queens y California, se formó en Florencia donde descubrió el Renacimiento italiano. Sus vídeos son como pinturas en movimiento donde el gesto humano adquiere, como en Fra Angelico, una dimensión sagrada. En San Domenico de Fiesole, los tres altares de la iglesia adornados con pinturas de Fra Angelico formaban parte de los rituales diarios. El oficio divino se cantaba frente al retablo mayor, en las completas. Alrededor de las nueve de la noche, los frailes salían del coro para cantar la 'Salve Regina' ante la 'Anunciación' (del Museo del Prado , que no ha viajado a la exposición) y la 'Coronación de la Virgen' (Museo del Louvre), última en ejecutarse y que reflejaba el estilo reciente del artista. La 'Anunciación' y 'El juicio final', procedente de Santa Maria degli Angeli, constituyeron los primeros experimentos del pintor con la representación de la perspectiva. En 'El Juicio Final', la recesión en forma de túnel de las tumbas vacías es una visión tan silenciosa como atronadora del resurgimiento de los muertos al término de los tiempos.Además de pintar figuras, Fra Angelico interpretó el silencio y la contemplación. Su obra permite redescubrir lo invisible dentro de lo visible, lo eterno dentro de lo efímeroAdemás de pintar figuras, Fra Angelico interpretó el silencio y la contemplación . Su obra permite redescubrir lo invisible dentro de lo visible, lo eterno dentro de lo efímero. Dibujó los cuartos de los santos trasladados en el tiempo a las casas florentinas de la época. Cosme y Damián duermen en sus camas altas, con sus pequeñas zapatillas a sus pies, junto a los taburetes de tres patas y las bandejas con aguamaniles de plata. Las vestimentas de sus personajes son del siglo XV: calzas rojas que abrigan a algún bienaventurado, camisolas encinchadas por cinturones de los que cuelga una daga fina o un variado muestrario de tocados. Captó, además, los jardines y sus alfombras de hierba cuajadas de flores, las palmeras y los cipreses, los montes áridos y puntiagudos o los demonios negros que revolotean al salir de la cabeza de un pecador.Entre las salas repletas de ángeles rubios que soplan sus bucinas largas anunciando la gloria de Dios, hay una dedicada a los crucifijos silueteados y otra a los rostros sagrados. En esta última, Jesús como varón de dolores es representado desde Dieric Bouts a Benozzo Gozzoli. Pero 'Cristo como Rey de Reyes' (1447-50) de Fra Angelico tiene una fuerza que atraviesa los siglos. En su rostro los ojos están inyectados en sangre, la corona de espinas le ciñe la cabeza y dibuja cada hilo de sangre que rueda hasta los tirabuzones de la barba. De su boca entreabierta parece surgir una pregunta eterna.
