'Una forma de vida', retrato del exceso según Amélie Nothomb
Amélie Nothomb (Etterbeek, Bélgica, 1967) se levanta a las cuatro de la mañana, escribe hasta las ocho, y a partir de esa hora se dedica a contestar a las numerosas cartas de lectores que le escriben. Esa es su rutina diaria, según ha contado en distintas ocasiones, y que cumple casi sin excepción. En 2010 publicó una novela titulada ' Una forma de vida ' en la que presenta, ficcionada, su relación epistolar con un soldado estadounidense, destinado en la guerra de Irak, y llamado Melvin Mapple. En sus cartas, le cuenta a la escritora que ha engordado cien kilos desde su llegada a Bagdad; cada día, al volver del campo de batalla, intenta tapar el vacío interior devorando ingentes cantidades de comida basura. «El soldado concibe su cuerpo como el territorio para su propia creación y sabe que la autora lo entenderá. La creación de Melvin es su propia grasa». Lo cuentan Isabelle Stoffel y Juan Ceacero , intérpretes de la adaptación escénica de la novela que se estrena este viernes en el Teatro de La Abadía, donde estará en cartel hasta el 25 de enero. Los dos son responsables de la creación, dramaturgia e interpretación, mientras que el segundo ha dirigido la función.«Siempre me han fascinado las relaciones epistolares como medio para abrirme al otro y tomar conciencia sobre mí misma y también como género literario -explica Isabelle Sotffel, impulsora del proyecto, para el que sedujo a Ceacero, director artístico de la fascinante compañía Exlímite -. La relación epistolar de Amélie Nothomb con el soldado me impactó de una manera especial. Después de la primera lectura, supe de inmediato que la novela tenía el potencial y la riqueza para cautivar al público en el teatro».Asegura Isabelle Stoffel que la obesidad se ha llegado a considerar « una enfermedad de guerra ». Lo cierto es que la obesidad ha crecido en el Ejército estadounidense (hay estudios que señalan que más del 20% de los soldados en activo son obesos, cifra que se ha duplicado en la última década). «Ser obeso en el ejército te convierte en un repudiado -sigue la actriz- y la correspondencia con Amélie es su vía de escape. Respaldado por la mirada de la escritora, comienza a justificar políticamente su trastorno alimentario, como si de un acto revolucionario se tratase». Y es que 'Una forma de vida' no habla exactamente de la guerra, «sino de esa obsesión por querer cada vez más y más».«La obesidad -añade Ceacero- es una figura para hablar del exceso. En él se traduce en la comida; en Amélie Nothomb en esa obsesión por responder a todos sus lectores. La desmesura obsesiva en la que está atrapada la autora le obliga a contestar todas las cartas que recibe de sus lectores. Pero Melvin es diferente. El soldado también se encuentra inmerso en su propia creación y sabe que la autora lo entenderá. La creación de Melvin es su propia grasa -«cuando devoro como un poseso, puede ocurrir que experimente un entusiasmo que, me imagino, es el de la creación», dice-. Una creación que es su propio cuerpo. Con un hambre insaciable, la obesidad es su obra; 'la única razón de existir' que tiene el artista». Noticia Relacionada estandar Si Veintiséis propuestas con las que alegrar el nuevo año teatral Julio BravoIsabelle Stoffel habla de una relación final de dependencia de Amélie Nothomb (en la novela) con respecto al soldado. «El monstruo ante el que ella se sentía superior la ha llevado a un lugar donde no podría haber llegado sola, un lugar del que no sabe cómo salir. Amélie crea a Melvin, pero también se crea a sí misma a través de él. Es Mary Shelley y Frankenstein a la vez . Para ella, la creación es una necesidad diaria. Escribe como si estuviera poseída, porque necesita una salida de emergencia. Su creatividad es su vía de escape, su 'monstruosidad'».«La obsesión de la autora -concluye Ceacero- queda revelada y su diálogo interno cristalizado a través de la relación epistolar con el soldado. La escritura y la creación son un modus vivendi, una forma de vida que la posee y, al igual que el hambre insaciable del soldado, va engrosando el número de manuscritos que constituyen su obra. Escribe para encontrar la salida y liberarse de su mayor problema, que es ella misma».
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