Venezuela, el paraíso soñado por los emigrantes españoles en la década de 1950
A sus 99 años, doña Rogelia estaba decidida. Un redactor de ABC se la encontró con el petate hecho en el puerto de Santa Cruz de Tenerife el 3 de septiembre de 1959. La anciana estaba a punto de embarcar con destino a Venezuela para reunirse con varios familiares que ya residían en Caracas , donde la buena mujer tenía el objetivo de encontrar un futuro mejor del que le ofrecía España. Un futuro, sí. Al menos eso comentó esta canaria que, a pesar de su edad, pensaba ganarse la vida en aquellas tierras trabajando de modista, tal y como había hecho en España hasta ese momento. En su maleta llevaba una imagen de la Virgen de las Nieves que poseía desde hacía medio siglo, otra de la Virgen de la Candelaria y una tercera del Cristo de Laguna. Por delante le esperaba una dura travesía de quince días y 7.200 kilómetro s a través del océano Atlántico para alcanzar el paraíso que representaba entonces aquel país en el que hoy, sin embargo, cerca del 94% de la población no tiene suficientes ingresos para cubrir sus necesidades básicas , según el estudio 'Encovi' realizado por varias universidades venezolanas. «Esta nonagenaria aventurera constituye un récord en la historia de la emigración. Su optimismo le lleva a forjarse ilusiones y piensa en regresar a Canarias con ese puñado de bolívares que, hoy por hoy, representan el sueño dorado de gran parte de la población de las islas», se leía en la noticia. Efectivamente, doña Rogelia no era una excepción. Desde finales de la década de 1940 hasta 1960, Venezuela se convirtió en un destino ansiado por muchos europeos y estadounidenses, pues gozaba de riqueza, estabilidad y, sobre todo, reconocimiento internacional.Noticia Relacionada estandar Si El antecedente de Noriega, 1989: la sombra de la operación que ha tumbado a Maduro Israel Viana Ambos líderes, buscados por narcotráfico, fueron detenidos un 3 de enero. No es la única semejanza con la operación que se produjo en 1989, a la espera de si la transición en Venezuela será la misma que se produjo en PanamáPara que se hagan una idea, solo entre 1949 y 1952, más de 120 barcos procedentes de Canarias llegaron a aquel país sacudido ahora por la reciente captura de su presidente, Nicolás Maduro , y su traslado a Estados Unidos para ser juzgado por narcoterrorismo. Se calcula que de los 20.000 isleños que se marcharon a Venezuela en esos tres años, 12.000 se quedaron a vivir en aquellas tierras bañadas en petróleo. Medio en broma, se la considerada la octava isla del archipiélago canario , en una tendencia que continuó durante toda la década y se extendió a otras provincias. En 1955, detallaba ABC : «La emigración sigue aumentando en Orense. En enero, su Comisaría de Policía recibió 718 autorizaciones de salida. En febrero, los pasaportes expedidos se acercaron a esta cifra y, a finales de marzo, se habrá rebasado. A este ritmo, habrán emigrado nueve mil personas a finales de año, cuatro mil más que en 1954. Toda esta emigración sigue siendo absorbida por Venezuela».Fraudes y ofertasAdemás, el diario estaba plagado de ofertas de billetes de avión y barco hacia ese destino soñado, anuncios de españoles que planeaban emigrar y se ofrecían a llevar paquetes o realizar gestiones allí, informaciones sobre los encuentros entre los ministros de Asuntos Exteriores venezolano y español y hasta noticias sobre el desmantelamiento de agencias fraudulentas que gestionaban el viaje y un puesto de trabajo al llegar a destino. Incluso el Real Madrid viajó a Caracas para jugar un partido de exhibición. Todo por llegar a Venezuela, cuyo Gobierno había realizado poco antes varias concesiones para fomentar el descubrimiento de más yacimientos de petróleo como consecuencia del aumento en la demanda durante la Segunda Guerra Mundial. Su producción, de hecho, aumentó un 42% entre 1943 y 1944, hasta generar 800.000 barriles al día . Fue el inicio del segundo 'boom' petrolífero, después del que había experimentado en 1922. Al acabar el conflicto, la demanda siguió creciendo porque los coches en circulación en Estados Unidos pasaron de 26 a 40 millones entre 1945 y 1950. En 1946, Venezuela ya producía 1'6 millones de barriles diarios , convirtiéndose en el segundo productor del mundo. Eso no solo provocó el aumento de la riqueza y un fuerte desarrollo industrial en todo el país, sino también la necesidad de mano de obra extranjera. La prosperidad era tal que al país se le bautizó como la 'Venezuela saudita' o 'la millonaria de América'. Atraídos por la posibilidad de encontrar un trabajo digno y ganar el dinero suficiente como para sacar adelante a sus familias, cientos de miles de españoles se marcharon a Caracas huyendo de la pobreza y el hambre que había provocado la posguerra española. Escapaban de una dictadura sin importarles que llegaban a otra, la instaurada por el general Marcos Pérez Jiménez , que puso en marcha una política inmigratoria de puertas abiertas entre 1952 y 1958. Gallegos y canarios, principalmente, vieron en Venezuela un punto de partida para rehacer sus vidas y ofrecerles a sus hijos un porvenir. El puerto de La Guaira, un estado costero cercano a Caracas, recibió a todos estos inmigrantes tras un viaje que costaba 5.000 pesetas y no siempre se producía de manera legal ni en condiciones adecuadas. «La balandra española 'La Providencia' llegó clandestinamente a Caracas con 61 emigrantes españoles procedentes de Las Palmas. Las autoridades venezolanas recluyeron a estos emigrantes indocumentados en la isla de Guásima», informaba ABC en 1949. Pocos días después, una noticia parecía: «Ante la llegada de embarcaciones sin la debida documentación a puertos venezolanos, las autoridades están decididas a evitar la entrada y estancia en el país de estos extranjeros indocumentados que suelen proceder de Canarias y, por lo general, realizan la travesía en pésimas condiciones de salubridad y seguridad para sus vidas».Uno de los muchos niños que también emigraron con sus padres en la década de 1950 ABCLa posguerra españolaAún así, Venezuela era una tierra de oportunidades para ellos. No hay que olvidar que la reducción salarial que se produjo en España al acabar la Guerra Civil y el posterior estancamiento de los sueldos –que en 1950 eran el 50% de los existentes en 1936– adquirieron tintes dramáticos por la escasez de los alimentos. Los comedores de Auxilio Social acogían a cientos de miles de familias cada día. En 1946, el estraperlo había alcanzado su nivel más alto. Se le conoció como el «año del hambre» . Un informe de la Cámara de Comercio de Sabadell calculó que el precio del azúcar era 10 veces mayor que el establecido de manera oficial. El del pan se había multiplicado por cuatro, el del aceite por seis, el del arroz por cinco y el de las patatas por tres.En 1955, este periódico reportaba que la cantidad enviada por los canarios que trabajaban en Venezuela a sus familias ascendía a mil millones de pesetas anuales. En el semanario 'El Español' se recogían las aventuras de los compatriotas que emigraban a aquel país «para abrirse camino en una joven nación llena de inmensas posibilidades». En Caracas, los españoles encontraron un ambiente que invitaba a olvidar las noches frías y los días largos de trabajo. En las calles se podían escuchar pasodobles para borrar la pena que habían traído en las maletas al dejar la Península.En una entrevista concedida ese mismo año por el embajador de España en Venezuela, Manuel Valdés Larrañaga, comunicaba que «la colonia española en la República venezolana sobrepasaba las 150.000 personas y, en general, se desenvuelve bien». Una cifra bastante importante si tenemos en cuenta que, en aquel momento, nuestro país contaba con veinte millones menos de habitantes que en la actualidad. «Doña Rosario piensa reunir una buena suma en Venezuela, ya que, según dice, tiene muchas ganas de vivir la vida», subrayaba este diario.

