Voces desde Groenlandia: «Somos pocos, no pondríamos resistencia»
Donald Trump ha vuelto a poner el punto de mira a Groenlandia después de ejecutar con éxito en Venezuela la 'Operación Resolución Absoluta'. El pueblo groenlandés comienza el año con la sensación de vivir un 'déjà vu' constante y añade los deseos expansionistas del magnate a la lista de grandes temas pendientes en la sociedad groenlandesa , como las altas tasas de suicidio y la reivindicación de la cultura inuit.En esta ocasión el interés del presidente estadounidense por esta vasta isla de dos millones de kilómetros cuadrados no ha pillado por sorpresa a muchos de sus habitantes, que vuelven a ser protagonistas de la actualidad después de que Estados Unidos intentara controlar un territorio que por ahora depende de Dinamarca. «Ha estado todo un año haciendo comentarios así», asegura Najannguaq resignada. «El pasado fue un año muy largo, fue como vivir tres de golpe». Najannguaq vive en Nuuk, la capital, donde residen apenas 20.000 personas de las casi 58.000 que hay en el territorio danés. «Somos pocos, no creo que pusiéramos mucha resistencia si tomara el país por la fuerza», bromea.Pero lo ocurrido en Venezuela los últimos días y las amenazas de Trump han dejado mella en ella y no descarta que Trump quiera replicar una operación parecida en Groenlandia: «Que capturasen al presidente y a su mujer se sintió muy real, ahora mismo no puedes descartar nada. Creo que llegado el caso la Unión Europea, Dinamarca y la OTAN alzarían la voz por nosotros».Voces desde Groenlandia Betty, arriba y Najannguaq, a la derecha, hablan sobre la amenaza de Trump sobre su territorio. P. ORTEGA«Venezuela y Groenlandia no son comparables»Aunque sienta de cerca la presión de las amenazas de Estados Unidos, no cree que su país y Venezuela estén realmente en una situación similar. «No creo que Venezuela y Groenlandia sean comparables; no tenemos drogas que contrabandear a Estados Unidos», asegura, refiriéndose a la razón que ha motivado la detención de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, acusado por conspiración narcoterrorista. De lo que sí puede presumir Groenlandia es de su gran potencial minero, la isla alberga recursos naturales como el hierro, el oro y por supuesto, petróleo. Sin embargo, lo que teme Trump es que por su localización geográfica y la presencia de embarcaciones chinas y rusas, pueda suponer una amenaza para la seguridad estadounidense.Para Betty el futuro no está en «cambiar de dueño»: «Con Dinamarca nuestra lengua estuvo a punto de desaparecer, todavía seguimos luchando a día de hoy por mantener nuestra cultura», se lamenta. «No queremos vivir lo mismo con Estados Unidos». Betty forma parte del 88 por ciento de la población que es inuit, el pueblo originario de las zonas del norte de Canadá, Groenlandia y Alaska. Aunque alejarse de Dinamarca une a toda la isla y formar parte de Estados Unidos no pasa por la cabeza de la mayor parte de los groenlandeses, existe una minoría que celebra la decisión del magnate de querer controlar el país.Apoyo a TrumpJørgen forma parte de ese grupo de groenlandeses, fue a recibir al mismísimo Trump Jr. cuando aterrizó en Nuuk hace ahora un año y enseña orgulloso la foto que se hizo con él y otra que se tomó con el difunto Charlie Kirk. No duda en responder con un rotundo «sí» a la pregunta de si espera que los planes de Trump se lleven a cabo en Groenlandia. Sin embargo, no cree que ese cambio de manos tenga que ser por la fuerza, sino con diplomacia o llegado el caso, con su compra a Dinamarca.Najannguaq coincide con Jørgen y cree que «todo pasa a través del diálogo»: «Dinamarca y Groenlandia deberían haber tomado la iniciativa y haberse reunido hace tiempo», afirma rotunda. Y se muestra claramente escéptica con la estrategia seguida hasta ahora por Dinamarca y la Unión Europea: «Los comunicados lanzados sobre mantener el respeto a la soberanía y todo eso no parecen influir mucho en Estados Unidos».
