Yannick Nézet-Séguin pone una sonrisa al Concierto de Año Nuevo
¿Cómo podemos respetar las tradiciones y, en paralelo, celebrar nuestras diferencias? Yannick Nézet-Séguin planteaba la cuestión en la rueda de prensa previa al Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, una vez más convocada en el suntuoso Hotel Imperial. Sin dejar de sonreír y siempre dispuesto a añadir positividad a su alrededor, el director francocanadiense planteaba un debate que viene de atrás, sigue vigente y que, mucho han de cambiar las cosas, va a permanecer vivo durante mucho tiempo. Al fin y al cabo, que para Austria, el Concierto de Año Nuevo sea algo íntimo y 'En el bello Danubio azul' se escuche con la devoción de un himno nacional oficioso, es algo secundario frente a las tensiones generadas por los cambios que se producen en el mismo mundo ante el que se presenta. Sin ir más lejos, la Filarmónica de Viena celebra todos los años su elegantísimo baile, incluyendo la apertura de los debutantes, y la alegría, las flores, el champagne y la estricta formalidad están fuertemente armadas.Nézet-Séguin es sin duda, un poderoso talento musical. La emisora ORF que rodea de contenido la transmisión del concierto en Austria, la ha prologado este año con varios documentales. Uno de ellos, diseñado por Christiaan van Schermbeek, dedicado al director y a su día a día: a su estancia en Filadelfia, Nueva York y Rotterdam, con imágenes del concierto en el Kursaal de San Sebastián, viendo jugar a Nadal por quien manifiesta su admiración, y confirmando la seriedad con la que afronta su trabajo. Todo ello al margen de lo que pueda declarar a muchos entrevistadores de lo banal: que le apasiona ver Home & Garden Television y escuchar R&B y a Bad Bunny, con quien dice estar obsesionado.Porque solo alguien tan vital y seguro es capaz de bajar al patio de butacas de la sala dorada de la Musikverein para dirigir al público el palmoteo de la marcha Radetzky y en el proceso volver loca a alguna de las catorce cámaras de alta definición, que este año también se asustaron durante el carnaval de percusiones, con Nézet-Séguin tocando el pito y levantando señales, del muy curioso 'Galop del ferrocarril de vapor de Copenhague' del danés Hans Christian Lumbye. Toda una anomalía en el hiperexacto concierto montado por Michael, responsable de la realización por décima vez.Noticia Relacionada estandar Si Concierto de Año Nuevo en Viena: innovar mirando al pasado Pep GorgoriNo menos interesante ha sido el documental 'Johann Strauss y las mujeres', firmado por Barbara Weissenbeck, y en el que colabora el musicólogo austriaco Günter Stummvoll, especialista en la época y en Johann Strauss, lo que le concede naturaleza de héroe nacional: aquí todavía sudan tinta quienes investigan y difunden el repertorio del siglo XVIII español, tratan de demostrar que también hubo música en el XIX, componen en el XXI o se esfuerzan por cantar la polifonía renacentista, pero da lo mismo. Ya en su momento, Austria supo sacar fuerzas de flaqueza ante un imperio perdido y con el ánimo inalterable promocionó el vals 'Palmas de la paz' de Josef Strauss en el que, por cierto, Yannick Nézet-Séguin dio lo mejor de sí mismo, completando un final de concierto que fue a más y que (los clásicos lo son por algo) incorporó una brillante interpretación del conmovedor vals 'Rosas del sur' y de la 'Marcha egipcia' de Johann Strauss, hijo.Obras nuevasLos músicos vieneses han querido este año cerrar las celebraciones del bicentenario del nacimiento de Johann Strauss, hijo, añadiendo en el programa cinco obras nunca escuchadas, dos de ellas escritas por mujeres, y que, al margen de su procedencia, necesidad y reconocimiento también convendría colocar en una posición musical adecuada. Es curioso cómo Stummvoll y otros exploran en el documental la fastidiosa presencia de Anna Streim que tanto hizo para que su hijo Johann se convirtiera en músico en contra de la voluntad del padre a quien presentó como rival. 'Dignidad de la mujer' es un vals de Josef Strauss incluido en el concierto como puerta hacia lo femenino, tras la primera tentativa del año pasado con el 'Ferdinandus Walzer' de la austríaca Constanze Geiger. Han tomado ahora el relevo Florence Price con su 'Vals arco iris', y Josefine Weinlich, creadora en Viena de una pionera orquesta de mujeres que llegó a Rusia y Norteamérica, con la polca-mazurca 'Cantos de sirena'. Ambas obras han sonado orquestadas convencionalmente por Wolfgang Döner; la primera con más peso musical que la segunda y también con más vivencia. Porque «tengo dos discapacidades: las del sexo y la raza», dijo Price, maltratada y excelente compositora a la que Nézet-Séguin defiende y ha grabado: merece la pena escuchar el registro de sus sinfonías. Y a partir de ahí, el director insiste que el misterio consiste en ser fiel a sí mismo y ante los demás (se ha visto claramente), pretender la paz y la comunión con el planeta, añadió en el saludo final del concierto. Hace más de quince años que Yannick Nézet-Séguin dirigió por primera vez a la Filarmónica de Viena, pero no fue un amor a primera vista, explicó en la rueda de prensa Daniel Froschauer, violín de la orquesta y presidente de su junta directiva. El cambio llegó cuando Nézet-Séguin salvó la gira de la Filarmónica por Norteamérica en 2022, a punto de suspenderse tras despedir al director Valery Gergiev y al pianista Denis Matsuev por su apoyo a Putin y a la invasión de Ucrania. Nézet-Séguin se puso al frente, mantuvo los programas previstos, y localizó al pianista coreano Seong-Jin Cho, que viajó desde Alemania después de pasar la noche ante el piano del bar de un hotel de Berlín estudiando el segundo concierto de Rachmaninov. Estos detalles unen mucho y más aún si se ratifican con el éxito del popular concierto de verano en Schönbrunn que Nézet-Séguin dirigió a la Filarmónica en 2023, una introducción que se valora mucho en Viena como demuestra la presencia el próximo año de Tugan Sokhiev que ha pasado la prueba este verano.«Poco convencional»Pero Nézet-Séguin y la Filarmónica de Viena afirmaron su alianza a través de Rolex que es socio exclusivo de la agrupación y del Concierto de Año Nuevo, y que incluye al director en su programa Testimoniales Rolex en el que se vincula lo cultural, lo musical, y el compromiso con el planeta. Es en ese programa donde se le reconoce «famoso por su estilo poco convencional, su liderazgo dinámico y sus contribuciones innovadoras a la música clásica». Todo aquello que han podido ver los espectadores en cuestiones tan aparentes como el vestuario hecho a medida por Louis Vuitton y estilizado por su esposo el violinista Pierre Tourville. Con toda lógica, el director se cuestionaba en voz alta sobre la tradición y las diferencias. Y nada mejor para demostrar el equilibrio que un concierto que tuvo pulso y vibración, lógica musical, alegría, un tanto de convención en las maneras y sensatas sorpresas en el desarrollo.En cuanto a lo imprescindible queda el imaginativo documental del descanso por la colección Albertina en su 250º aniversario y las actuaciones del Ballet Estatal de Viena que Beyer grabó a finales del verano en el Palacio Imperial de Hofburg y en el Museo de Arte Aplicado de Viena. El coreógrafo estadounidense John Neumeier, director del Ballet de Hamburgo durante más de cinco décadas, dirigió 'Rosas del sur' y la 'Polca de los diplomáticos', de Johann Strauss hijo, con vestuario del diseñador suizo Albert Kriemler, director creativo de Akris. Esta última bailada magistralmente por Alessandro Frola. Este año, la Filarmónica de Viena donará cien mil euros de los ingresos del día 30 al teletón de la ORF Licht ins Dunkel, que los repartirá por distintos proyectos dedicados a niños, niñas y mujeres que hayan sufrido violencia y abusos, menores y familias con menores o con discapacidad en situaciones de emergencia. Yannick Nézet-Séguin todavía dijo algo más: 'Será muy importante para muchas personas en el mundo reconocerse en esta Viena'.
